El secretario de sanidad británico Wes Streeting y el primer ministro Keir Starmer
El primer ministro británico «promete luchar» si su ministro de sanidad decide disputarle el cargo
Se espera que Wes Streeting dimita este jueves desencadenando una contienda por el liderazgo del Partido Laborista
Tras meses de rumores, intrigas y desmentidos, se espera que el ministro de sanidad británico Wes Streeting finalmente dé el paso y desafíe al primer ministro británico Keir Starmer por el liderazgo del Partido Laborista.
Se espera que Streeting, el secretario de salud británico, dimita este jueves desencadenando una contienda por el liderazgo del Partido Laborista.
Criado en Stepney, Streeting asistió a la Westminster City School. Estudió historia en la Universidad de Cambridge y fue presidente de la Unión de Estudiantes de Cambridge de 2004 a 2005. Además fue presidente de la Unión Nacional de Estudiantes (NUS) de 2008 a 2010.
La formación y fotogenia de Streeting, sin embargo, no será suficiente para ganar, tendrá que articular una visión de cómo sería un mandato bajo su liderazgo y presentar una plataforma política distinta a la que persigue el actual primer ministro.
Fuentes internas de Downing Street han señalado a The Guardian que Streeting aún no contaba con el apoyo necesario de 81 diputados, requisito indispensable para lanzar formalmente su candidatura al liderazgo, después de que el primer ministro lanzara un ultimátum a su gabinete: «o actúan o se callan».
En los 126 años de historia del Partido Laborista, nunca se ha producido un desafío oficial al liderazgo de un primer ministro en funciones. La forma en que esto podría ocurrir ahora está ligada al reglamento interno del partido, que «está plagado de ambigüedades y zonas grises» anota The Times.
«Las normas del Partido Laborista otorgan todo el poder al comité ejecutivo [nacional]», explicó Ben Clatworthy, editor de Whitehall, a Times Radio. «Ellos deciden el calendario, el cronograma y también cómo se desarrollará la contienda en cuanto a cuándo deben recibirse las candidaturas».
En medio de esta disputa encubierta, Streeting mantuvo el miércoles una breve conversación con Starmer en Downing Street, pero el portavoz del secretario de salud dijo que no tenía previsto hacer comentarios posteriormente para no desviar la atención del discurso del rey Carlos III.
Por su parte, el portavoz oficial de Starmer declinó revelar el contenido de la conversación entre ambos, pero afirmó que el secretario de Salud seguía en su puesto y añadió: «El primer ministro tiene plena confianza en el secretario de Salud».
Poco después, en el Parlamento, Starmer dejó claro a sus compañeros de partido que se mantendrá firme y luchará si Streeting logra activar una contienda por el liderazgo del partido y el Gobierno británico.
De hecho, el primer ministro pasó la tarde del miércoles reunido con ministros y diputados laboristas en el parlamento británico, en un intento por evitar un posible desafío al liderazgo de su partido.
Los ministros leales a Starmer también han estado recorriendo los salones y pasillo de Westminster, instando a sus colegas a no «sumir al partido en el caos». En realidad llevan meses advirtiendo que una elección para el liderazgo laborista paralizaría al Gobierno.
Según recoge The Guardian, Zubir Ahmed, un estrecho aliado de Streeting que dimitió como ministro el martes, reiteró sus llamamientos para que el primer ministro renunciara, afirmando que su autoridad se había «desvanecido irremediablemente».