El primer ministro británico, Keir Starmer, hizo una declaración en el número 10 de Downing Street, en el centro de Londres
La 'picadora de carne' de la política británica: Starmer no quiere ser el sexto primer ministro en caer desde el Brexit
El todavía líder laborista se resiste a ingresar en la lista de sus antecesores, todos conservadores, que salieron por la puerta trasera de Downing Street
El Reino Unido ya no es lo que era. La política, ni allí ni en en el resto del mundo, tampoco. Dicho esto, el viejo imperio británico hace tiempo que vive de la nostalgia. En especial, desde que David Cameron tuvo la pésima ocurrencia de convocar el referéndum del brexit.
Desde entonces todo ha ido de mal en peor. Los británicos no dejan de encajar crisis tras crisis. La inestabilidad, la pérdida de PIB (entre un 6 y un 8 % ) y la desesperanza se han hecho costumbre.
La media docena de primeros ministros que ocuparon el 10 de Downing Street en tiempo récord han colaborado, muy a su pesar, a construir el actual escenario de depresión. El hundimiento lo es a todos los niveles, para el bipartidismo, para el bolsillo de la gente y en estos días, para el líder de un laborismo que hace aguas por todos los puntos cardinales, como se vio en las elecciones locales y regionales de la semana pasada.
En los últimos 20 años Reino Unido ha tenido ocho primeros ministros, seis de ellos desde que el país aprobó en el dichoso referéndum su salida de la Unión Europea, en 2016. El efecto inmediato fue la renuncia del entonces jefe de Gobierno Tori, David Cameron.
Tras la dimisión de Cameron, forzado por el resultado del brexit, han ocupado el 10 de Downing Street, sucesivamente, los conservadores Theresa May, Boris Johnson, Lizz Truss y Rishi Sunak. Ahora lo hace y parecería que no por mucho más tiempo, Keir Starmer.
En 2024 el laborista puso fin a catorce años de gobiernos conservadores con una aplastante mayoría absoluta, pero en las elecciones de hace una semana ha sufrido un batacazo descomunal. Perdió cerca de 1.500 concejales y asistió inerte a un fuerte avance de Reform UK, cuyo líder, el populista Nigel Farage fue el abanderado del Brexit y el referente de la lucha contra la inmigración.
En ese escenario no tardaron en alzarse las voces pidiendo la cabeza de Starmer. 80 diputados lo hicieron en alto, aunque un centenar pidió calma y respaldó al premier en estas horas tan duras. Las secretarias de Estado Miatta Fahnbulleh (Vivienda), Jess Phillips (Protección en violencia contra mujeres y niñas) y Alex Davies-Jones (Víctimas y justicia) fueran las primeras en abandonar el barco. Presentaron su dimisión en desacuerdo con el líder venido a menos.
¿Qué paso con los anteriores primeros ministros? ¿Cómo superaron o naufragaron ante la adversidad? La historia de todos y cada uno de ellos es distinta.
De Blair a Cameron
En junio de 2007, como recuerda Efe, dimitió el laborista Tony Blair, que en 1997 había puesto fin a diecisiete años de gobiernos conservadores, primero los de Margaret Thatcher (1979-1990) y luego los de John Major (1990-1997).
El liderazgo de Blair, que ganó tres elecciones consecutivas, la última de ellas en 2005, empezó a ser cuestionado tras su apoyo a la guerra de Irak en 2003, y en 2006, tras recibir fuertes presiones de su partido, anunció su renuncia para el año siguiente.
A Blair le sustituyó su compañero de partido Gordon Brown, –que ahora consulta Starmer– que se mantuvo al frente del Gobierno hasta mayo de 2010, cuando perdió las elecciones frente a David Cameron.
Cameron salió victorioso en 2014 de un referéndum sobre la independencia de Escocia, en el que triunfó la permanencia en el Reino Unido, y revalidó su mayoría en las elecciones de 2015. Pletórico, creyó que las consultas populares eran su mejor baja, pero se convirtieron en su sepultura.
Cambios desde el Brexit
Otro referéndum puso fin al mandato de Cameron. El 23 de junio de 2016 los votantes aprobaron la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el Brexit, y el primer ministro presentó su inmediata dimisión.
Le sucedió su compañera de partido Theresa May, que centró su mandato en la negociación de un acuerdo con la UE para el Brexit, pero el repetido rechazo del Parlamento a sus propuestas provocó su dimisión en mayo de 2019, que hizo efectiva dos meses después.
El conservador Boris Johnson tomó el relevo en julio y revalidó el cargo con una amplia victoria electoral en diciembre de ese año. De la mano de Johnson, el Reino Unido cerró definitivamente sus 47 años de pertenencia a la UE el 31 de enero de 2020.
Pero Johnson también se vio obligado a dejar el cargo antes de tiempo, en julio de 2022, en medio de diversos escándalos –entre ellos la polémica por las fiestas en Downing Street durante la pandemia– y tras la renuncia de numerosos miembros de su Gabinete.
Más breve aún fue el mandato de Lizz Truss, quien tras solo 45 días en el cargo dimitió en octubre de 2022 después de que su plan fiscal provocara rechazo político y desconfianza en los mercados, con caída a plomo de la libra e intervención del Banco de Inglaterra.
Truss fue sustituida por su compañero Rishi Sunak, que convocó elecciones anticipadas para el 4 de julio de 2024. El Partido Conservador sufrió la peor derrota de su historia frente a los laboristas, encabezados por Keir Starmer, que inició su mandato al día siguiente. Todo parecía indicar que sería el principio de una legislatura triunfal, pero la realidad ha demostrado, exactamente, todo lo contrario.