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Roberto Sánchez, candidato presidencial peruano e Iván Cepeda, candidato presidencial colombiano

Roberto Sánchez, candidato presidencial peruano e Iván Cepeda, candidato presidencial colombianoEl Debate

Colombia y Perú ante el riesgo de continuar o caer en las manos de la izquierda radical

Mientras en Colombia el candidato del presidente Gustavo Petro se perfila como favorito, en Perú lo hace el candidato del expresidente encarcelado Pedro Castillo

El próximo 31 de mayo los colombianos acudirán a las urnas y los peruanos harán lo mismo el 7 de junio en dos citas electorales en las que la polarización entre la derecha y la izquierda son más profundas que nunca.

Mientras en el caso de Colombia se espera que ninguno de los candidatos logre los votos para ganar en primera vuelta, en Perú, tras una polémica primera vuelta, una candidata de derecha y uno de izquierda se disputan la presidencia.

El caso colombiano

Iván Cepeda, el heredero político del presidente Gustavo Petro, se perfila como el ganador en la primera vuelta que tendrá lugar en dos semanas. Mientras en la derecha las preferencias se dividen entre dos candidatos, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia apoyada por el expresidente Álvaro Uribe.

Pero el gran protagonista de la campaña ha sido la violencia política a manos de grupos irregulares y exguerrilleros en zonas apartadas del país, especialmente en territorios con fuerte presencia de economías ilícitas y disputas entre bandas criminales como lo advirtió martes el Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga (ICP).

Este centro de estudios identificó «patrones atípicos» en el 7,6 % de los puestos de votación analizados, ubicados en zonas de riesgo donde podrían existir afectaciones al voto libre.

El análisis, basado en las elecciones legislativas de marzo pasado, identificó 1.019 puestos de votación con comportamientos electorales atípicos, que concentran 327.196 votos efectivos y un potencial de 494.434 personas habilitadas para votar.

El pasado fin de semana la coacción electoral estuvo en el centro de la polémica por un audio atribuido inicialmente a las disidencias de las FARC en el que un hombre pedía votar por el candidato izquierdista Cepeda y amenazaba con sanciones económicas a campesinos de Guaviare (centro-sur) en caso de no hacerlo.

La normalización de la presencia de grupos armados en Colombia es tal que el Clan del Golfo, la mayor banda criminal de país, prohibió a todos sus integrantes intervenir en política o manifestar apoyo a candidatos para las elecciones presidenciales.

El Clan del Golfo mantiene conversaciones de paz con el Gobierno de Petro en el marco de lo que el izquierdista denomina como «paz total», una estrategia de diálogo que evita la aplicación de la ley por la fuerza, similar a la «abrazos no balazos» del expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.

Como si de una organización legal y legítima se tratara, el Clan del Golfo agregó que cualquier ciudadano que haya sido «constreñido, inducido o presionado» para votar por un candidato presidencial puede presentar denuncias ante el Mecanismo Tripartito de Monitoreo, Verificación y Seguimiento a los acuerdos suscritos en Doha (Qatar), cuya secretaría técnica está a cargo de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA (MAPP/OEA).

Según estimaciones recientes de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), el Clan del Golfo cuenta con cerca de 10.000 integrantes entre combatientes y redes de apoyo, y sus principales fuentes de financiación son el narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión, el contrabando y el tráfico de inmigrantes.

En medio de este contexto parece que ninguno de los doce candidatos en contienda obtendrá la mitad más uno de los votos válidos en la primera vuelta, por lo que los dos aspirantes más votados disputarán una segunda ronda el 21 de junio donde el candidato izquierdista parece que también llegará como favorito.

El caso peruano

Tras una polémica primera vuelta y denuncias de fraude por parte del candidato de derecha excluido de la segunda vuelta, el domingo el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el máximo organismo electoral del país convocó la segunda vuelta para el 7 de junio entre la candidata de derecha Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez.

La hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) y el portador del sombrero del encarcelado expresidente Pedro Castillo se disputarán la Presidencia para el periodo 2026-2031 tras ser los dos candidatos más votados con el 17,09 % y el 12,03 % de los votos válidos, respectivamente.

La proclamación de los resultados tuvo lugar cinco semanas después de las elecciones celebradas el 12 de abril, tras un extenso escrutinio que tomó 33 días, sin que se confirmara casi hasta el final que Sánchez sería el rival de Fujimori para la segunda vuelta, al quedar únicamente 21.210 votos por delante del candidato conservador Rafael López Aliaga.

El JNE validó el escrutinio pese a los intentos para impedirlo por parte de López Aliaga, que reclamaba hacer una auditoría internacional y convocar nuevas elecciones al mantener sus denuncias de fraude en su contra, sin aportar pruebas contundentes, para basarse en esta hipótesis.

Fujimori, que perdió la segunda vuelta de las tres últimas elecciones e insiste también sin pruebas en denunciar un fraude en su contra en la segunda vuelta de las votaciones de 2021, que perdió ante Castillo, aseguró que las declaraciones de López Aliaga y sus seguidores «dañan a la democracia y a cada uno de los peruanos».

También pidió, en un pronunciamiento público, a la comunidad internacional que supervise el desarrollo de la segunda vuelta presidencial, porque aseguró que «la participación activa de los observadores es fundamental».

De su lado, Sánchez, exministro de Castillo, realizó un mitin en el populoso distrito limeño de Villa El Salvador, donde hizo «una gran convocatoria a la unidad democrática» en torno a su candidatura para enfrentar la «dictadura» de Fujimori que ahora representa su hija.

En ese sentido, la misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) saludó la proclamación de los resultados y la paciencia de los peruanos para esperarlo, a la vez que pidió evitar en la segunda vuelta amenazas y discursos que generen división social.

De cara a la segunda vuelta entre Fujimori y Sánchez, las últimas encuestas disponibles de finales de abril (Ipsos Perú/Perú21 y la del IEP/La República) muestran un empate técnico entre ambos candidatos.

Ambas campañas han acordado celebrar dos debates antes de la segunda vuelta presidencial, el primero de ellos tendrá lugar el 31 de mayo en el Centro de Convenciones de Lima (CCL).

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