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El presidente ruso Vladimir Putin y el presidente chino Xi Jinping en PekínAFP

Putin y Xi exigen una reanudación del diálogo sobre Irán y condenan los ataques de Estados Unidos

El autócrata ruso ha garantizado a su homólogo chino el suministro seguro de petróleo y gas al gigante asiático

China y Rusia han exigido este miércoles una pronta reanudación de las negociaciones sobre Irán para evitar una ampliación del conflicto en Oriente Medio, al tiempo que han condenado los ataques de Estados Unidos e Israel.

«Rusia y China subrayan la necesidad de un pronto retorno al diálogo y las negociaciones de todas las partes implicadas en el conflicto para evitar una ampliación de la zona de conflicto», señala la declaración conjunta publicada al término de la cumbre en Pekín entre los líderes chino, Xi Jinping, y ruso, Vladimir Putin.

Añadieron que Pekín y Moscú «comparten la opinión de que los ataques militares de EE.UU. e Israel contra Irán violan el derecho internacional y las normas fundamentales de las relaciones internacionales, y minan gravemente la estabilidad en Oriente Medio».

Además, denunciaron también «el asesinato de dirigentes de países soberanos, la desestabilización de la situación política interna, la instigación de un cambio de poder y el descarado secuestro de líderes nacionales para su enjuiciamiento».

Xi y Putin condenaron en su momento tanto el asesinato en un bombardeo del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, como el apresamiento del dictador venezolano, Nicolás Maduro, a manos de Estados Unidos.

Hoy, en clara alusión a Washington, también condenaron el empleo «hipócrita» de las negociaciones como «tapadera» para realizar ataques armados contra otros países.

La declaración subraya la importancia de la «inmunidad» de los dirigentes de la persecución judicial por parte de otros países, lo que es «una importante garantía del funcionamiento estable de las relaciones internacionales».

En cuanto a la franja de Gaza, rusos y chinos abogan por alcanzar una «tregua sólida» que permita estabilizar la situación y «el acceso ininterrumpido de la ayuda humanitaria a todos los necesitados».

Putin garantiza el suministro seguro de petróleo y gas a China

Putin, además, ha garantizado a su homólogo chino el suministro seguro al gigante asiático de petróleo y gas en tiempos de inestabilidad debido al bloqueo del estrecho de Ormuz.

«Rusia y China cooperan activamente en el ámbito energético. Nuestro país es uno de los mayores exportadores a China de petróleo, gas natural, gas licuado y carbón. Nosotros, por supuesto, estamos dispuestos a seguir garantizando de manera fiable el suministro ininterrumpido de todos estos combustibles al rápidamente creciente mercado chino», aseveró el ruso durante una ceremonia celebrada en Pekín.

Declaró que «Rusia y China son importantes socios comerciales» y destacó que el intercambio comercial entre ambos se acercó en 2025 a los 240.000 millones de dólares, además de que «su estructura se amplió, en parte gracias a mercancías con alto valor añadido».

El mandatario ruso indicó que las transacciones entre ambos países se llevan a cabo en las divisas nacionales, lo que garantiza la fiabilidad de estas.

«En esencia, hemos creado un sistema de comercio mutuo estable, protegido de las influencias externas y tendencias negativas de los mercados globales», sostuvo.

Por ello, llamó a «aprovechar esta dinámica tan propicia, profundizar la cooperación para coordinar el programa quincenal de China con los objetivos nacionales de desarrollo de Rusia hasta 2030».

Entre los temas que Putin llevó a Pekín está la firma de un futuro contrato para el tendido del gasoducto de 2.900 kilómetros Fuerza de Siberia-2 para llevar gas a China a través de Mongolia.

Moscú suministró a China 101 millones de toneladas de petróleo y 49.000 millones de metros cúbicos de gas el pasado año, a los que se sumarían otros 50.000 millones de metros cúbicos en caso de un nuevo acuerdo.

Pekín, que al anunciar su plan quinquenal ya sugirió que estaba interesado en avanzar en el Fuerza de Siberia-2, depende de las exportaciones de gas licuado del golfo Pérsico (Qatar y Emiratos Árabes Unidos), ahora prácticamente bloqueadas por la guerra en Irán.