El apuñalamiento a cara descubierta y sin motivo aparente, de un inmigrante sudanés contra un irlandés que permanece hospitalizado, ha desatado la furia de la población con especial virulencia en Belfast, donde se cometieron los hechos. La gente lleva dos noches consecutivas manifestándose en las calles, prendiendo fuego a vehículos, casas y atacando a la Policía. La sucesión de desmanes mantiene en alerta al Gobierno y a las fuerzas de seguridad por temor a una escalada