Lema «No a una Suiza de 10 millones», en Aarberg
Los suizos rechazan limitar su población en diez millones y frenan las reformas en inmigración
El objetivo formal de la iniciativa, que ha sido objeto de un arduo debate a nivel nacional, era evitar que la población del país sobrepase los diez millones de personas en 2050
Los suizos han rechazado este domingo en referéndum la iniciativa «No a una Suiza de diez millones», que planteaba imponer medidas para frenar el crecimiento demográfico –principalmente a través de más restricciones a la inmigración y al derecho al asilo– si antes de 2050 el país llegaba a los 9,5 millones de habitantes.
Propuesta y defendida por el partido Unión Democrática de Centro (UDC), un 55 % de votantes se han opuesto a la iniciativa frente a un 45 % que ha votado a favor. La participación ha superado el 55 %, muy por encima de la media habitual, que suele situarse en el 48 %.
Suiza experimenta uno de los crecimientos demográficos más rápidos de Europa Occidental: pasó de 7,3 millones de habitantes en 2002 a más de 9,1 millones en 2026, un aumento de casi el 25 % en 24 años.
De ese crecimiento, cerca del 80 % se debe a la inmigración neta, ya que la tasa de fertilidad local ronda los 1,3 hijos por mujer. Actualmente, el 27 % de la población a nivel nacional (más de dos millones de personas) es extranjera, con tasas más elevadas en cantones fronterizos, como Ginebra.
El objetivo formal de la iniciativa, que ha sido objeto de un arduo debate a nivel nacional, era evitar que la población del país sobrepase los diez millones de personas en 2050, pero el mensaje subyacente era que se necesitaba limitar la inmigración, incluida la de los países vecinos de la Unión Europea, así como endurecer las normas de asilo.
En materia de inmigración, el mayor temor ha sido el daño que un «Sí» a la iniciativa podía causar a las relaciones entre Suiza y la Unión Europea, con la que mantiene vínculos políticos, económicos y comerciales que son vitales para la economía helvética y que tienen como un pilar fundamental el Acuerdo de Libre Circulación de Personas.
Ese acuerdo otorga a los ciudadanos de la UE el derecho a entrar, residir y ejercer una actividad profesional en territorio suizo en condiciones de igualdad con los nacionales.
A pesar de haber ganado el «no», el debate también expuso el malestar que existe en Suiza ante la inmigración excesiva y la presión que crea en los servicios públicos y en el sector inmobiliario, con precios de alquileres entre los más caros de Europa.