El presidente ruso, Vladimir Putin conversa con su ministro de Transportes, Andrey Nikitin, este lunes en Moscú
Bruselas fija la industria militar, energética y de propaganda rusas como objetivo de nuevas sanciones
Sanciona también a quince personas y una entidad por su «participación en la persecución, el envenenamiento y la muerte de Alexei Navalny»
Al tiempo que la escalada violenta de bombardeos rusos sobre Ucrania sube peldaños con ataques indiscriminados contra la población civil y, por primera vez, también contra templos cristianos como la catedral de la Dormición, el Consejo de la Unión Europea, que engloba a los gobiernos de los Veintisiete estados miembros, ha aprobado un nuevo paquete de sanciones contra el país que dirige Vladimir Putin.
En esta ocasión, se ha fijado especialmente en la industria militar, la energética y también en los Derechos Humanos, puesto que ha sancionado a quince personas y una entidad implicadas en la persecución, envenenamiento y asesinato del líder opositor Alexei Navalni. En total, 34 personas y 47 entidades han pasado a engrosa el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia por su intento de invasión, hace más de cuatro años, de Ucrania.
«Estas medidas limitarán aún más el complejo militar-industrial ruso, reducirán los ingresos energéticos de Rusia al atacar su ecosistema de flotas en la sombra, desbaratarán las amenazas híbridas y la difusión de la propaganda estatal rusa que justifica su guerra de agresión, y expondrán la represión sistemática y las violaciones de los derechos humanos en Rusia, así como el reiterado desprecio del país por la Convención sobre Armas Químicas», explica el Consejo.
Así, las primeras medidas van contra 7 personas y 21 entidades fabricantes y proveedores de drones y otros equipos militares para las fuerzas armadas rusas, destinados a su uso en la guerra de agresión contra Ucrania.
También ha incluido en la lista de sancionados a dos personas y 24 entidades relacionadas con el transporte y la exportación de petróleo crudo o productos derivados del petróleo desde Rusia, incluso a través de la flota paralela rusa, también conocida como la 'flota fantasma', una herramienta diseñada para eludir las sanciones de la UE y que supone una amenaza para la seguridad marítima y el medio ambiente. Estas entidades se ubican en Rusia, pero también en Liberia, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Azerbaiyán y Hong Kong.
Bruselas también quiere acabar con el aparato de propaganda ruso y así, ha sancionado también a una decena de comunicadores y una entidad por estar implicados «en la manipulación e injerencia de información extranjera». Entre ellos, incluso, hay un obispo de la Iglesia Ortodoxa Rusa «que desempeña un papel activo en la difusión de propaganda y desinformación rusas destinadas a justificar la agresión armada de Rusia contra Ucrania», explica el Consejo de la UE.
Al tiempo que aprueba este paquete de sanciones, que hasta ahora estaba bloqueado por el Gobierno húngaro de Víktor Orbán, los representantes de los Veintisiete preparan ya el que será vigésimo primer paquete de sanciones.