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El logotipo de Elbit Systems junto a uno de sus aviones no tripuladosEFE

Dentro de los entresijos de Elbit Systems, la mayor empresa de defensa Israel

Acceder a sus instalaciones, donde diseñan y fabrican los últimos modelos de armas, es prácticamente imposible

«Nuestra misión es dotar a nuestros clientes de las herramientas y tecnologías necesarias para afrontar el futuro con confianza. Aprovechamos nuestras competencias clave para diseñar soluciones integrales que se adapten a las necesidades específicas de nuestros clientes». Así es como se describe en su página web Elbit Systems, una de las mayores empresas tecnológicas de defensa de Israel y del mundo. Acceder a sus instalaciones, donde diseñan y fabrican los últimos modelos de armas, es prácticamente imposible.

La seguridad y la alerta dentro del edificio de Elbit son máximas. Apenas unos días antes, Irán y los hutíes de Yemen habían lanzado más de una decena de misiles contra Israel, y las instalaciones de esta empresa son un objetivo codiciado para los enemigos del país hebreo. Entre las condiciones para permitir la entrada a un grupo de periodistas extranjeros, entre ellos El Debate, está la de no revelar la ubicación del centro. Las cámaras de los teléfonos móviles también son inutilizadas con pegatinas. No se puede grabar ni fotografiar absolutamente nada.

Elbit es la principal empresa privada de defensa de Israel y ocupa el puesto 21 del mundo. Cuenta con una cartera de pedidos que asciende a 28.000 millones de dólares y unos ingresos de 7.900 millones. Entre sus áreas de trabajo destacan el Ejército de Tierra, aire y espacio, el ámbito naval, los aviones no tripulados, la ciberinteligencia e, incluso, el sector comercial. Mantiene una presencia global con filiales en Estados Unidos, Canadá, Brasil, Europa, Australia, India y Emiratos Árabes Unidos (EAU). Elbit logró instalarse en la monarquía del Golfo tras los Acuerdos de Abraham, en 2020, auspiciados por el presidente estadounidense, Donald Trump, a través de los cuales ambos países normalizaron sus relaciones.

Desde entonces, ambos han estrechado su cooperación en todos los ámbitos, pero especialmente en defensa y tecnología. De hecho, durante la reciente guerra con Irán, Israel envió soldados de las Fuerzas de Defensa (FDI) a EAU para operar una batería de su sistema Cúpula de Hierro e interceptar los misiles iraníes. «Este campo es una carrera constante», relata un representante de la empresa: ya no vale con ser los mejores, sino los más rápidos. La invasión rusa de Ucrania o las recientes guerras en el Líbano, la franja de Gaza o Irán han demostrado que el frente de batalla cambia continuamente y que ser el Ejército mejor dotado ya no es sinónimo de victoria.

Entre las novedades de Elbit destaca el dron Hermes 900, con más de diez metros de largo, que cuenta con una altitud de vuelo de unos 9.000 metros y una autonomía de hasta 36 horas, adaptable a todas las condiciones climáticas. Estos aviones no tripulados están a la vista en sus talleres, algunos revestidos de fibra de carbono y otros de plástico, para reducir sus costes y facilitar su fabricación en masa. Todos cuentan ya con pequeñas cámaras y sensores que permiten dirigirlos a kilómetros de distancia. La tendencia es que la defensa se automatice casi por completo.

El representante de Elbit asegura que uno de sus grandes objetivos es la «digitalización completa en cualquier ámbito». La irrupción de la inteligencia artificial (IA) no ha hecho más que acelerar ese proceso. Sin embargo, en este ámbito entra en juego el dilema ético. Desde la empresa de defensa israelí defienden que ese debate debe llevarse a cabo dentro de los Gobiernos y que, a nivel privado, se aplicarán las resoluciones que se acuerden. Aun así, aclaran que «nuestro sistema cuenta siempre con intervención humana; no se basa exclusivamente en la IA». Otro gran avance es el Skylark I-eVTOL, un dron de reconocimiento que puede ser transportado por dos soldados y ensamblado en el momento.

El representante de Elbit evita revelar qué países son sus principales compradores, pero sí asegura que sus ventas no se han visto perjudicas por las múltiples guerras emprendidas por Israel en los últimos tres años, sino todo lo contrario. Así, apunta a que Europa es uno de sus grandes mercados, donde el negocio ha aumentado considerablemente, especialmente durante este último año. Este mismo mes de junio, la empresa israelí anunció la adjudicación de un contrato valorado en 1.400 millones de dólares –1.290 millones de euros– para programas de modernización militar en un país europeo que no concretó.