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AnálisisAquilino Cayuela

La dimensión internacional de la corrupción del entorno de Pedro Sánchez

Más allá de Europa, en América, el eco de la corrupción del Gobierno español y el PSOE cobra un alto impacto con el caso de José Luis Rodríguez Zapatero

Zapatero y SánchezEFE

En estos tiempos, casi nadie recuerda la corrupción política de la década de 1990. A partir de entonces, comenzaron a desarrollarse estándares de comportamiento para la función pública y el ejercicio político, que también se habían olvidado.

¿Quién recuerda ahora a Collor de Mello, Brasil; Carlos Menem, Argentina; Salinas de Gortari, México; Andrés Rodríguez, por Paraguay; Alberto Fujimori, Perú; Joaquín Balaguer, República Dominicana, Venezuela, entre otros mandatarios del momento?

Todos ellos fueron acusados por actos de corrupción cometidos durante sus respectivos mandatos. Podemos constatar hoy que, de todas las corruptelas de los años 90, casi ninguno de aquellos mandatarios ingresó en prisión. De los mencionados sí Fujimori estuvo en prisión y Menem en detención domiciliaria, pero poco más.

Ni siquiera recordamos la amplia corrupción en la última legislatura de Felipe González en España. Tampoco de los asuntos de corrupción en Reino Unido que llevaron, en 1995, al entonces primer ministro, John Major, a formar un comité dirigido por el juez lord Nolan para la elaboración de un informe que concluyera en unas normas de conducta para la vida pública.

Pues bien, hoy en día, los niveles de corrupción que ha alcanzado el Gobierno de España y entorno de Sánchez Castejón supera con mucho lo de esos años en cuanto a gravedad y cantidad de asuntos.

Hoy en día, son más de 40 personas, entre familiares del presidente del Gobierno, cargos del PSOE, personas de confianza o políticos designados por instituciones ocupadas por los socialistas se encuentran imputados o, incluso, condenados por distintas causas judiciales.

Pero la trascendencia internacional de la corrupción en España no ha tardado en llegar:

«Por primera vez en la historia de la democracia española, un expresidente del Gobierno ha declarado en un proceso penal. Sin embargo, la sesión, prevista inicialmente para dos días, concluyó rápidamente, ya que el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero se negó a declarar… Zapatero, que gobernó en Madrid entre 2004 y 2011, sigue siendo hoy en día uno de los principales representantes de los socialistas y un estrecho colaborador del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cuyo partido, el PSOE, se ve cada vez más a la defensiva políticamente debido a las nuevas acusaciones de corrupción».

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Así abría la noticia, en Alemania, el prestigioso Frankfurter Allgemeine Zeitung. También el diario Bild ha informado asiduamente sobre las causas judiciales y asociando al Partido Socialista a una profunda crisis institucional.

En EE. UU., The New York Times ha dado una amplia cobertura a las imputaciones y los registros policiales en la sede de Ferraz, catalogándolos como un duro golpe para el presidente Sánchez. En Reino Unido, The Economist o Financial Times han cuestionado la supervivencia política de Sánchez. Otros diarios, como el Daily Mail y The Guardian, han destacado la gravedad de las investigaciones judiciales. En Italia, La Repubblica y La Stampa señalan un decadente fin de ciclo para el mandato de Sánchez, como de modo parecido hace, en Francia, Le Monde.

También la prensa internacional se hace eco de la situación de la esposa del presidente del Gobierno, acusada entre otras cosas de tráfico de influencias.

Hubo un tiempo en que Sánchez alcanzó cierto prestigio en Europa de la mano de Von der Leyen, a quien, por algún motivo que escapa a buena parte de los analistas, le cayó en gracia, a pesar de su torpe política exterior.

En sus últimos tiempos, ya la gracia no era tanta por la actitud del presidente español como ariete frente a EE. UU. y su desmarque de la política de defensa de la OTAN.

También la mandataria europea tiene sus sombras, ha sido señalada por falta de ética, tras la desaparición de mensajes de texto intercambiados con el presidente francés, Emmanuel Macron, durante las negociaciones con Mercosur, y la Fiscalía Europea (EPPO) la investiga por presuntas irregularidades penales y financieras durante la negociación de contratos de vacunas contra la COVID-19 con la farmacéutica Pfizer (hablamos de miles de millones).

Pero más allá de Europa, en América, el eco de la corrupción del Gobierno español, del Gobierno de Sánchez y el entorno del PSOE cobra un alto impacto con el caso de Zapatero.

Sus actividades de mediador con el régimen de Maduro, el caso Plus Ultra y su presunta conexión con empresarios cercanos al chavismo, las sospechas de lavado de dinero y malversación a costa del sistema venezolano de distribución de alimentos para sectores vulnerables, es un asunto de inmoralidad extrema.

Por eso, la revelación de que el entorno de Zapatero y sus hijas recibieron, presuntamente, pagos del régimen de Maduro, mientras el país atravesaba su peor crisis humanitaria, ha generado un profundo dolor e indignación.

El desgaste interno del Gobierno agónico de Sánchez Castejón se ve agravado ahora también porque la atención internacional está puesta en sus casos de corrupción.