El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
El Senado de EE.UU. aprueba la retirada del ejército en Irán con la oposición y crítica de Trump
A través de una resolución simbólica, que no ha contado con el visto beueno de Trump
El Senado de Estados Unidos ha aprobado este martes una resolución para ordenar la retirada de las fuerzas estadounidenses del conflicto con Irán, un revés simbólico para Donald Trump, ya que el texto no tendrá fuerza de ley.
La resolución, adoptada por 50 votos a favor y 48 en contra, ya había sido adoptada por la Cámara de Representantes anteriormente, aunque con un apoyo muy ajustado.
La oposición intentaba desde prácticamente el inicio de la guerra restringir los poderes militares de Trump. Según la Constitución estadounidense, sólo el Congreso tiene facultad para declarar la guerra.
Si bien la ley permite al presidente desencadenar hostilidades para responder a una amenaza inminente, le exige obtener la autorización del Congreso en un plazo de 60 días.
La oposición de Trump
La medida es una «resolución concurrente», lo que significa que no llegará a manos del presidente y, por lo tanto, carece de fuerza legal, lo que la convierte en una decisión netamente simbólica.
«Así que tengo a Irán contra las cuerdas, listo para caer... y el Senado de Estados Unidos decide realizar una votación inoportuna e inútil sobre la Ley de poderes de guerra», escribió Trump en su plataforma Truth Social.
«Estos senadores acaban de complicarme más el trabajo, pero lo lograré, de una forma u otra, ¡porque siempre lo logro!», agregó.
Los demócratas impugnan este argumento y responden que las fuerzas estadounidenses siguen desplegadas en el teatro de hostilidades.
«Los estadounidenses han pagado el precio de la histórica medida de pata de Trump en Irán», declaró justo antes de la votación el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer.
«Trump nunca, nunca, debería haber comenzado» esta guerra, ha añadido. Y ha afirmado que Irán se encuentra «contra las cuerdas», sosteniendo haber situado al país en una posición de presión en la que, según ha dicho, estaría dispuesto a negociar «prácticamente cualquier cosa» con Washington.
El presidente asegura que con sus ataques han impedido a Irán obtener un arma nuclear.