Foto de familia de los líderes en la cumbre de la OTAN que se celebró en La Haya, Países Bajos, en junio de 2025
«Compromiso inquebrantable»: las claves de la cumbre de la OTAN marcada por las tensiones entre Trump y los aliados
Un año más, los aliados de la Alianza Atlántica se reúnen para mostrar su compromiso con la defensa de sus Estados miembros frente a las amenazas externas. Sin embargo, desde la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, en enero de 2025, estas citas –al igual que ya ocurrió durante su primera Administración– están rodeadas de tensión y desconcierto. A pesar de que los aliados, junto con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se empeñan en no dejar absolutamente nada a la improvisación, la verborrea y el carácter imprevisible de Trump acaban marcando esta importante cumbre.
El año pasado, el encuentro en La Haya se basó en la exigencia del mandatario estadounidense de que todos los países se comprometieran a elevar el gasto en defensa hasta el 5 % del PIB. Este año, en el centro del debate están las tensiones entre el republicano y el resto de los jefes de Estado por la guerra en Irán. Trump acusa a los aliados europeos de no apoyar su ofensiva contra la República Islámica al no permitir el uso de su espacio aéreo o de sus bases militares, al tiempo que se refiere a la Alianza como un «tigre de papel». La cumbre de este año, que se celebrará en Ankara (Turquía) los días 7 y 8 de julio, revelará hasta qué punto se han tensionado realmente las relaciones entre Washington y el resto de capitales.
El republicano, lejos de calmar las aguas a medida que se acerca la fecha del encuentro, arremetió de nuevo contra los países de la Alianza que no invierten lo suficiente en defensa. En un mensaje en su red social, Truth Social, el pasado jueves, Trump insistió en que «Estados Unidos gasta más dinero en la OTAN que cualquier otro país –con gran diferencia– para protegerlos, sin obtener ningún beneficio a cambio». A continuación, pasó a detallar las cifras concretas de este gasto, comparándolas con las de algunos de los aliados. «EE. UU., 999.000 millones de dólares; Reino Unido, 90.500 millones; Francia, 66.500 millones; Italia, 48.800 millones; Polonia, 44.300 millones. Las cifras de los demás, incluida Alemania, son mucho más bajas. (2014-2025)». Un mensaje que concluyó con un tajante: «¡Es ridículo!».
Tan solo una semana antes, el estadounidense volvió a cargar contra España, en presencia de Rutte, refiriéndose a nuestro país como «un auténtico desastre». «No quieren pagar nada. Creen que se van a salir con la suya. España no es un buen equipo, para nada», sostuvo. Este último año ha estado marcado por los continuos ataques del republicano contra sus aliados, incluidos aquellos más cercanos a él, como la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, y por los anuncios de recortes de la presencia y la aportación militar de Estados Unidos a la OTAN. El Pentágono anunció el pasado mes de junio una revisión exhaustiva, durante los próximos seis meses, de su presencia militar en Europa, lo que se traduce en menos cazas, submarinos, drones y militares en el Viejo Continente.
Washington ya ha dado los primeros pasos en este sentido y retirará 5.000 soldados de Alemania. Aun con todo, y cuando parece que la Alianza atraviesa otro momento crítico, los aliados, junto a Estados Unidos, quieren reafirmar la próxima semana desde Ankara su «compromiso inquebrantable» con la defensa colectiva en virtud del Artículo 5 del pacto, según un documento aprobado el pasado viernes por los embajadores de la Alianza y citado por Reuters. En esta declaración conjunta, los 32 Estados miembros se comprometen, además, a aportar unos 70.000 millones de euros en ayuda militar a Ucrania para 2026 y «niveles al menos equivalentes» de apoyo en 2027.
«Nos hemos reunido en Ankara para reafirmar nuestro compromiso inquebrantable con nuestra defensa colectiva en virtud del artículo 5 del Tratado de Washington y con el vínculo transatlántico. Un ataque contra uno es un ataque contra todos», reza el documento, que aún debe ser ratificado por los líderes en la cumbre, incluido Trump. La declaración sitúa, además, a Rusia como «una amenaza a largo plazo» para «la seguridad y la estabilidad euroatlánticas» y hace referencia a la situación en Irán.
En línea con lo que ha venido defendiendo el presidente de Estados Unidos, los aliados reiteran que la República Islámica «nunca debe poseer un arma nuclear» e instan a Irán a respetar plenamente la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz. Asimismo, y en lo que ya se ha denominado la 'OTAN 3.0', los países europeos –y Canadá– se comprometen a asumir un mayor papel y responsabilidad en la defensa de la Alianza.