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El ministro de Defensa israelí, Israel Katz junto a militares en el centro de mando

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Israel sorprende al anunciar un nuevo sistema láser que se instalará en el espacio

Un arma de estas características permitiría detectar y atacar misiles balísticos durante determinadas fases de su trayectoria, destruir drones de gran altitud, inutilizar satélites enemigos o proteger activos espaciales israelíes, entre otros

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, sorprendió al anunciar que el país trabaja en el desarrollo de capacidades de combate mediante sistemas láser con proyección espacial, un proyecto que colocaría al país en primer lugar entre las naciones en incorporar armas de energía dirigida más allá de la atmósfera terrestre. El anuncio, difundido por medios como The Jerusalem Post e Ynet, y recogido luego por publicaciones especializadas como Janes, así como por medios internacionales como The Wall Street Journal en sus análisis sobre la evolución tecnológica hebrea, representa un nuevo paso en la estrategia de mantener la superioridad militar mediante la innovación permanente.

Katz aseguró que actualmente ningún país dispone de una capacidad operativa para realizar ataques mediante láser desde el espacio, y sostuvo que Israel aspira a convertirse en el líder mundial en ese ámbito. Sus declaraciones se producen después de los importantes avances obtenidos con los sistemas de defensa láser terrestres desarrollados por Rafael y el Ministerio de Defensa, que ya demostraron su capacidad para interceptar drones, cohetes y proyectiles a una fracción del coste de los interceptores tradicionales.

La evolución hacia una plataforma espacial responde a una lógica estratégica: desde una órbita adecuada un sistema láser tendría un horizonte mucho mayor, podría actuar sobre múltiples teatros de operaciones y reduciría significativamente las limitaciones que presentan los láser terrestres, como la nubosidad, la humedad atmosférica, el polvo o la curvatura de la Tierra.

Un arma de estas características permitiría detectar y atacar misiles balísticos durante determinadas fases de su trayectoria, destruir drones de gran altitud, inutilizar satélites enemigos, proteger activos espaciales israelíes y proporcionar una capacidad de respuesta casi instantánea frente a amenazas emergentes. Otra de sus ventajas sería el coste operativo, ya que un disparo láser consume únicamente energía eléctrica, mientras que cada misil interceptor puede costar decenas o cientos de miles de dólares. Esto convertiría al sistema en un complemento ideal para el actual escudo multinivel israelí, integrado por la Cúpula de Hierro, la Honda de David, el Arrow y el nuevo sistema láser terrestre Iron Beam, permitiendo reservar los interceptores convencionales para amenazas que requieran mayor potencia destructiva.

Los especialistas consultados por Janes consideran que el desafío tecnológico es enorme. Un láser orbital necesita una fuente de energía extremadamente potente, sistemas avanzados de refrigeración para disipar el calor generado, una plataforma espacial muy estable capaz de mantener el haz sobre un objetivo durante varios segundos y sensores de precisión que compensen las enormes velocidades entre satélite y blanco. Además, el proyecto plantea importantes implicaciones estratégicas, ya que supone una militarización mayor del espacio y probablemente aceleraría programas similares en Estados Unidos, China y Rusia. Diversos analistas destacan que el anuncio también tiene un fuerte componente disuasorio, enviando un mensaje a Irán y las organizaciones terroristas respaldadas por Teherán, de que Israel conservará una ventaja tecnológica a largo plazo.

Por el momento, el Ministerio de Defensa no ha publicado una fecha para desplegar un sistema operativo en el espacio. Las declaraciones de Katz describen un objetivo estratégico y un programa de investigación en desarrollo, más que una capacidad ya disponible. Lo que sí está confirmado es la entrada en servicio del sistema láser terrestre Iron Beam, concebido para integrarse con el resto de la defensa antimisiles israelí, mientras que la futura versión espacial permanece en fase de desarrollo tecnológico. En consecuencia, aunque el anuncio marca un hito en la evolución de las armas de energía dirigida, todavía no existe una fecha segura para su instalación en órbita. Analistas israelíes la calculan para 2027.

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