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Ismail al-Thawabta, jefe de la oficina de prensa del gobierno de Hamás, ofrece una rueda de prensa en el Hospital Al-Aqsa en Deir al-Balah, en el centro de la Franja de Gaza

Ismail al-Thawabta, jefe de la oficina de prensa de Hamás, ofrece una rueda de prensa en Deir al-Balah, centro de GazaAFP

Hamás entrega el Gobierno para colarse en la junta de transición de Gaza: «Pretende mantener su poder entre bastidores»

El grupo terrorista palestino asegura que toma esta decisión para facilitar la entrada del Comité Nacional para la Administración de Gaza; sin embargo su disolución no afecta a su ala militar ni a su maraña de funcionarios públicos

La franja de Gaza, tras ocho meses de frágil alto el fuego, sigue dividida en dos. El Ejército de Israel controla aproximadamente un 60 % del territorio palestino, mientras que Hamás mantiene el poder en el otro 40 %, donde se hacina la mayor parte de los gazatíes. El acuerdo de tregua, auspiciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, marcaba una hoja de ruta dividida en tres etapas. Sin embargo, hasta este lunes, ese camino se había quedado completamente paralizado ante la negativa de la organización terrorista palestina a desarmarse, que lo condicionaba la salida de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) de la Franja.

A pesar de que los soldados israelíes permanecen y permanecerán en Gaza –como ya ha asegurado el primer ministro hebreo, Benjamin Netanyahusine die, Hamás anunció ayer que disolvía su órgano de Gobierno, tras casi 20 años en el poder, para facilitar la entrada del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG, por sus siglas en inglés), un grupo de tecnócratas palestinos creado como parte del acuerdo con Israel y dependiente de la Junta de Paz de Trump. Así lo afirmó el director de la oficina de medios del Gobierno de Hamás en Gaza, Ismail al Thawabta, durante una rueda de prensa desde Deir al Balah.

Pero, al analizar los pormenores del comunicado emitido por la organización terrorista, el órgano que desaparece es el llamado Comité de Emergencia del Gobierno de Gaza, creado por Hamás tras los ataques terroristas del 7 de octubre de 2023, que desencadenaron la guerra en el territorio palestino. En ese momento, la milicia islamista nombró a Muhammad Abdul Jaliq al Farra al frente del Comité de manera interina, quien ahora ha presentado su dimisión. Por tanto, esta decisión no afecta a su ala militar, las Brigadas de Ezzeldin Al-Qassam, ni a toda su maraña de empleados públicos –militantes de Hamás–, que permanecerán en sus puestos.

«Seguirán en sus cargos para garantizar la continuidad de los servicios a nuestro pueblo palestino y evitar un vacío administrativo y técnico que perjudicaría a nuestro honorable pueblo», reza el comunicado de los islamistas. Así las cosas, el periodista árabe-israelí Khaled Abu Toameh, experto en asuntos palestinos, se pregunta: «¿Una transición de poder o un cambio cosmético?». «Hamás afirma que su Gobierno ha dimitido, pero sigue negándose a deponer las armas. Al mantener a todos los empleados de los ministerios en nómina y conservar sus armas, Hamás pretende mantener su control del poder entre bastidores», advierte en un mensaje en sus redes sociales.

Los radicales defienden que esta decisión se toma conforme a los acuerdos alcanzados durante las conversaciones celebradas el pasado mes de junio en El Cairo –donde se ha establecido el NCAG– entre las diferentes facciones palestinas, gracias a la mediación de Egipto. Durante estos encuentros se discutió la futura gobernanza de Gaza, así como el desarme de Hamás. Pero, según fuentes citadas por el diario israelí Haaretz, de estos encuentros salió un borrador en una de cuyas cláusulas se establece que la organización terrorista «depondrá» sus armas, sustituyendo una formulación anterior que establecía que las «entregará».

Palestinos se congregan en la playa de la ciudad de Gaza el 33 de julio de 2026

Palestinos se congregan en la playa de la ciudad de Gaza el 3 de julio de 2026AFP

Este pequeño matiz modifica profundamente la esencia de los compromisos. De esta forma, Hamás no se ve obligado a entregar sus armas a Israel, sino que puede transferirlas al comité tecnocrático palestino, el mismo en el que se asegura la presencia de sus milicianos. Las fuentes citadas por el diario israelí explican que este cambio de expresión tiene como objetivo otorgar a Hamás «flexibilidad política y evitar cualquier sugerencia de capitulación ante Israel». Aun así, el líder del Comité Nacional para la Administración de Gaza, Ali Shaaz, reaccionó rápidamente asegurando que el organismo «está plenamente preparado para asumir sus responsabilidades nacionales tan pronto como se den las condiciones y medidas necesarias para su funcionamiento».

Shaaz apuntó que entre esos requisitos destaca «un aparato de seguridad unificado que rinda cuentas ante dicha autoridad», para lo que se creó la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF, por sus siglas en inglés), que tampoco llegó a operar nunca en Gaza. Hasta ahora, Israel ha negado la entrada del NCAG al territorio palestino, condicionándola al desarme de Hamás. Y, a pesar de los anuncios de los radicales, sobre el terreno la disolución de su órgano de Gobierno no responde realmente a ninguna de las exigencias del Gobierno hebreo, que mantendrá su statu quo sobre la Franja frente a este teórico vacío de poder.

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