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Marta Torres-Ruiz
CrónicaMarta Torres-RuizNueva York

España y EE.UU. : geografía y Corona o cómo superar las crisis bilaterales modelo Zapatero y Sánchez

Felipe VI y antes Juan Carlos I han desempeñado un papel clave para preservar una relación estratégica marcada por la posición geográfica de España, la cooperación militar y un legado histórico que durante siglos quedó eclipsado por la Leyenda Negra

Corresponsal en Nueva York

Los presidentes Pedro Sánchez, Donald Trump y José Luis Rodríguez Zapatero con el escudo de la Corona de fondo

Los presidentes Pedro Sánchez, Donald Trump y José Luis Rodríguez Zapatero con el escudo de la Corona de fondoDavid Díaz

Cuando las relaciones políticas entre Madrid y Washington atraviesan momentos de tensión, existe un elemento que históricamente ha aportado estabilidad a la alianza: la Corona española. En estas situaciones, destaca la importancia de la geografía y de la monarquía para superar las crisis entre Estados Unidos y España como la que provocó el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

El detonante fue la retirada de forma abrupta de las tropas españolas de Irak en 2004, sin avisar de forma previa, a Washington. Entonces, las relaciones entre el Gobierno de Zapatero y la Administración de George W. Bush atravesaron uno de sus momentos más delicados de la historia de las relaciones bilaterales de ambos países. También sucede, de otro modo, en la actualidad en un contexto marcado por los desencuentros entre Pedro Sánchez y Donald Trump sobre el gasto en defensa y el papel de España dentro de la OTAN.

Pero la relación bilateral descansa sobre pilares mucho más profundos: una alianza militar consolidada desde la Guerra Fría, una posición geográfica única entre el Atlántico, el Mediterráneo y el norte de África y una historia compartida que precede incluso al nacimiento de Estados Unidos.

Para el historiador Richard L. Kagan, profesor emérito de la Universidad Johns Hopkins y uno de los mayores especialistas sobre la presencia española en Norteamérica, la política constituye únicamente «la espuma encima de unas corrientes mucho más profundas». «Somos aliados en democracia, economía, turismo, cultura y también en la lengua. Estas relaciones estrechas durarán a pesar de las tormentas políticas», afirma en una entrevista concedida a El Debate.

La Corona, un puente entre Madrid y Washington

Kagan considera que la Monarquía española ha desempeñado un papel discreto, pero constante como elemento de continuidad en las relaciones con Estados Unidos.

Recuerda que el Rey Juan Carlos I protagonizó una de las visitas institucionales más relevantes durante el bicentenario de la independencia estadounidense en 1976, cuando intervino ante el Congreso de Estados Unidos y fue distinguido por instituciones académicas norteamericanas.

En la actualidad, Felipe VI mantiene esa función institucional gracias a su profundo conocimiento del país, fruto también de su formación en universidades estadounidenses. «El Rey conoce muy bien Estados Unidos y los estadounidenses lo perciben como un símbolo institucional, igual que ocurre con otras monarquías europeas», explica Kagan.

Esa continuidad ha permitido preservar la relación bilateral incluso cuando los gobiernos atravesaban momentos de fuerte tensión política.

Una posición geográfica imposible de sustituir

Más allá de la dimensión histórica, España continúa siendo un aliado esencial para la estrategia estadounidense.

La situación geográfica convierte al país en la puerta de entrada al Mediterráneo, el Atlántico y el norte de África, un enclave especialmente relevante desde el inicio de la guerra de Ucrania, el deterioro de la seguridad en el Sahel y el aumento de las tensiones en Oriente Próximo.

En ese contexto, la Base Naval de Rota y la Base Aérea de Morón constituyen dos de las principales plataformas militares estadounidenses fuera de su territorio.

Jim Townsend, que durante más de tres décadas trabajó en el Pentágono y fue subsecretario adjunto de Defensa para Europa y la OTAN, sostiene que ambas instalaciones son «insustituibles».

«Nunca sería una decisión militar cerrar Rota y Morón. Sería una decisión política, y sería una decisión política desastrosa», afirma en declaraciones a El Debate.

Según Townsend, ningún otro país ofrece simultáneamente la posición geográfica, la estabilidad política y el nivel de cooperación militar que proporciona España: «No se trata solo de geografía. También importa la relación entre nuestros pueblos, la confianza entre aliados y décadas de cooperación militar».

España, un aliado muchas veces infravalorado

Paradójicamente, tanto Kagan como Townsend coinciden en que España sigue siendo uno de los aliados occidentales menos reconocidos por parte de la opinión pública estadounidense.

«España ha sido un aliado sólido tanto en los buenos como en los malos momentos», afirma Townsend. «Hay países que hacen mucho ruido para llamar la atención. España no necesita hacerlo. Ha trabajado con Estados Unidos de una manera silenciosa y profesional». Kagan comparte esa percepción desde una perspectiva histórica.

La Leyenda Negra y el olvido de España

El historiador sostiene que durante más de dos siglos la contribución española a la independencia estadounidense quedó prácticamente borrada del relato oficial: «España fue borrada de la historiografía de la Guerra de Independencia norteamericana», asegura.

A su juicio, esa invisibilidad fue consecuencia directa de la Leyenda Negra construida en el mundo anglosajón desde los siglos XVI y XVII: «Se veía a España como un país atrasado, dominado por la Inquisición. Para muchos historiadores resultaba difícil admitir que hubiera desempeñado un papel fundamental en el nacimiento de Estados Unidos».

Solo en las dos últimas décadas —explica— los estudios históricos han comenzado a reconocer el peso militar, financiero y diplomático de España durante la independencia de las Trece Colonias. Kagan lamenta que España no haya aprovechado el 250.º aniversario para impulsar una gran estrategia institucional. «Es una lástima que, a diferencia de Francia, el Gobierno español no haya creado un comité nacional o un programa oficial para promover el conocimiento del papel de España en la independencia estadounidense», resalta.

Los mejores embajadores de España

Kagan cree además que la imagen actual de España en Estados Unidos ya no depende tanto de los gobiernos como de la sociedad civil. El turismo, el Camino de Santiago, la gastronomía, el deporte o figuras como el chef José Andrés proyectan una imagen muy positiva del país. Para el historiador, esa imagen cotidiana termina teniendo mucho más impacto que cualquier campaña institucional: «Las relaciones entre España y Estados Unidos son mucho más profundas que la política del momento. Esa es precisamente su mayor fortaleza».

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