Los jugadores de Argentina celebran la victoria ante Inglaterra
Reino Unido
El Gobierno británico responde a la polémica con Argentina: «Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las Malvinas sí»
En 2013 los habitantes de estas islas se pronunciaron en un referéndum abrumadoramente (92 % de los votos) en favor de permanecer bajo soberanía británica
El Gobierno británico ha respondido este jueves a la polémica con la selección de Argentina por el despliegue de una pancarta reivindicando la soberanía de las islas Malvinas tras derrotar a Inglaterra en la semifinal del Mundial. Londres ha pedido, además, a la FIFA que investigue si la selección argentina infringió las normas de la competición con este provocador acto.
«Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las islas Malvinas (Falkland en inglés) sin duda lo son», zanjó a los medios la portavoz del primer ministro, Keir Starmer.
«Nuestra posición no ha cambiado. La autodeterminación corresponde a los habitantes de las islas», que están bajo soberanía británica desde 1833, señaló.
En 2013 los habitantes de las Malvinas se pronunciaron en un referéndum abrumadoramente (92 % de los votos) en favor de permanecer bajo soberanía británica.
La portavoz gubernamental añadió que, frente a la reclamación de soberanía de Argentina, el compromiso del Reino Unido «nunca flaqueará».
Previamente, el ministro de Ciencia, Peter Kyle, había denunciado en la emisora BBC que el gesto de ayer de los futbolistas «fue totalmente inapropiado» y apuntó que «la política debe mantenerse al margen del fútbol».
«Espero que la FIFA lleve a cabo una investigación exhaustiva», manifestó el ministro, que recordó que «uno de los principios fundamentales de la Copa del Mundo es que la política esté separada del fútbol».
Los jugadores argentinos celebraron su triunfo del miércoles sobre Inglaterra, con un 1 a 2, desplegando una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas», en alusión al archipiélago por el que Argentina y el Reino Unido se enfrentaron en una guerra en 1982.
Por su parte, el presidente de Argentina, Javier Milei, ha pedido no vincular el resultado deportivo con la cuestión de las islas Malvinas, que siguen siendo objeto de disputa entre los dos países.
Considerado un partido de alto riesgo por la fuerte rivalidad de las dos hinchadas, las autoridades de seguridad de Estados Unidos y la FIFA prohibieron a los aficionados entrar en el estadio de Atlanta con banderas o insignias «políticas», incluyendo aquellas con reivindicaciones relativas a las Malvinas, pero de algún modo la pancarta entró en el estadio para ser entregada a los jugadores.