Mijailo Fédorov después de anunciar en rueda de prensa su destitución)
¿Quién es Mijailo Fédorov, el ministro de Defensa destituido que desafía a Zelenski y aclaman las masas?
Fuera de Ucrania todavía no era demasiado conocido, pero dentro se está convirtiendo en un ídolo de las masas. Joven –35 años– con garra y un plan efectivo para modernizar el Ejército, Mijailo Fédorov ha logrado en apenas siete meses sembrar de drones las posiciones del enemigo ruso. Con la misma velocidad comenzó, mientras estuvo al frente del Ministerio de Defensa (hasta ayer), su reducción de la burocracia para los asuntos de la guerra y su desmantelamiento de los oscuros despachos de la corrupción.
Ucrania vive pendiente de Fédorov, el político que ha fortalecido la defensa de Ucrania y recuperado terreno ocupado por Rusia en la guerra.
Fédorov fue nombrado titular de Defensa con una misión clara y concreta: avanzar en la lucha contra la corrupción y modernizar tecnológicamente el Ejército. Su objetivo, y parece que iba por buen camino, era avanzar en el frente ante un enemigo muy superior en número y capacidades militares.
Exministro de Transformación Digital, aquel departamento le sirvió de campo de ensayo tecnológico para simplificar las gestiones administrativas de los ucranianos. La experiencia y el conocimiento profundo del valor de las aplicaciones le sirvieron de ayuda para hacer un planteamiento estratégico de guerra desde un ángulo tecnológico.
Con Fédorov en Defensa, las fuerzas de Kiev han multiplicado el número de drones que utilizan a diario, como observa Efe. La novedad le ha permitido a Ucrania frenar los avances rusos e, incluso, recuperar territorio en algunas zonas del frente y golpear la logística rusa con una frecuencia inédita desde el comienzo de la invasión.
Fédorov incorporó además ambiciosos mecanismos para aligerar la pesada maquinaria burocrática del sector de defensa y perseguir los desvíos de fondos, como la simplificación de los procesos de adquisiciones y la implantación de pruebas de polígrafo para identificar potenciales corruptos.
Otra de las grandes reformas de Fédorov fue la introducción de contratos mejor pagados y de duración definida –frente al servicio indefinido que implicaba hasta ahora alistarse en el Ejército– para atraer a nuevos soldados y reducir la necesidad de movilizar forzosamente a reclutas adicionales.
Con su estilo dinámico y una apuesta decidida por incluir la gestión de datos con inteligencia artificial en los procesos de toma de decisiones, Fédorov cautivó a muchos de sus homólogos europeos, con los que inició prácticas hasta ahora desconocidas, como la de compartir toda la información que Ucrania recaba de situaciones de combate real.
Pero el entusiasmo que Fédorov ha despertado en la opinión pública ucraniana y las capitales de Europa no es compartido por todos en las estructuras de poder del Ejército, donde algunos mandos –con los que ha acabado alineándose Zelenski– le reprochan su falta de experiencia militar y le acusan de colgarse medallas a costa de quienes hacen la guerra en las trincheras.
Lejos de resignarse a aceptar su suerte tras su destitución o apelar a la prudencia, Fédorov reaccionó a sus nuevas circunstancias apareciendo ante los medios en una rueda de prensa en la que reconoció su incompatibilidad con el jefe del Ejército, el general Oleksandr Sirski. Sobre este dijo que saboteó muchas de sus iniciativas, que era un autoritario y criticó su incapacidad de adaptación a una nueva realidad de la guerra en la que dominan los drones.
El ya exministro de Defensa pidió a todos los representantes públicos que obren en conciencia, sin miedo a posibles represalias del poder, y reivindicó su agenda reformista como imprescindible para ganar la guerra y hacer avanzar al país. Sus palabras tuvieron eco en un grupo de diputados de la oposición que le expresó su apoyo.
La situación no resulta cómoda para Zelenski, que este jueves tuvo que encajar las manifestaciones de miles de ucranianos reclamando su regreso. En un claro desafío a su autoridad, la nueva estrella del firmamento bélico de Ucrania no se rinde como sí lo hizo el exjefe del Ejército Valeri Zaluzhni. Esta actitud amenaza con convertir a Mijailo Fédorov en el héroe de la lucha contra la corrupción y el defensor de la meritocracia frente a las decisiones movidas por un poder con demasiados intereses particulares. Y, todo, mientras el país está en guerra.