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This handout picture released by Nicaragua's government via the official El 19 Digital news outlet shows Nicaragua's President Daniel Ortega waving during an event to commemorate the 47th anniversary of the Nicaraguan Revolution in Managua, on July 19, 2026. (Photo by Cesar PEREZ / El 19 DIGITAL / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / EL 19 DIGITAL / Cesar PEREZ " - HANDOUT - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS

Daniel Ortega y Rosario Murillo durante la celebración del aniversario de la revolución sandinista este fin de de semanaAFP

Nicaragua

Daniel Ortega se quita la máscara y anuncia: «Aquí no volverá a haber elecciones»

El dictador nicaragüense y sus esposa y copresidenta, Rosario Murillo, avanzan en su plan para perpetuarse en el poder

El régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo no disimula más. El ex guerrillero anunció este fin de semana que eso de ir a votar para que pueda haber alternancia de gobierno se ha terminado: «Aquí no volverá a haber elecciones», proclamó.

La democracia era una ilusión en Nicaragua desde que el matrimonio se hiciera con el poder en 2017. Paso a paso fueron destruyendo las instituciones, acabando con los derechos y libertades de los ciudadanos y dinamitando los partidos políticos con ilegalizaciones y detenciones de candidatos.

Aún así, y pese a la sangre vertida durante las periódicas protestas y en especial en 2018, la pareja de dictadores trataba de dar una apariencia (falsa) de democracias. Ahora, han decidido que no merece la pena.

Con motivo del 47 aniversario de la revolución sandinista que acabó con el poder de Anastasio Somoza, Ortega pronunció un discurso donde despejó todas las dudas: «Aquí (en Nicaragua) no volverá a haber elecciones para que por allí intenten ellos (oposición) atrapar el Gobierno, atrapar el poder».

A sus 80 años el dictador, acusado de varias violaciones, entre otras de su hijastra Zoilamérica, explicó su hoja de ruta para terminar de liquidar los restos de democracia que quedan en Nicaragua. Anunció que trabajará con la Asamblea Nacional (Congreso) que depende de él y de Rosario Murillo así como con «las organizaciones correspondientes [para aplicar] las leyes para que le pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata (dinero) que le den los yanquis (Estados Unidos), no podrán».

Ironías de la historia la pareja presidencia da este paso justo en los estertores de las dictaduras de sus vecinos venezolanos y cubanos. La «extracción» de Nicolás Maduro dio pasado a un régimen de Delcy Rodríguez tutelado por la Casa Blanca mientras Cuba sufre un aislamiento dramático y negocia bajo cuerda con Washington para alcanzar un entendimiento.

Daniel Ortega y Rosario Murillo pusieron en marcha en febrero de 2025, una reforma de la Constitución Política que transformó el Estado para adaptarlo a su medida. Eliminó el balance de poderes, otorgó un poder total al matrimonio y sirvió en bandeja el acoso y atropello a la oposición y a los medios de comunicación. El rechazo internacional, como recuerda Efe, fue inmediato. La ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA), Estados Unidos y el Parlamento Europeo expresaron su repudio a la medida.

Como resultado de aquella reforma se amplió de cinco a seis años la legislatura, se impuso la figura de «copresidenta» que ejerce Murillo y estableció que el Ejecutivo «coordine» los demás «órganos» del Estado, que dejan de llamarse poderes. Asimismo legalizó la figura del apátrida.

En rigor, Nicaragua debería celebrar elecciones generales en noviembre de 2026, pero esas enmiendas constitucionales (inconstitucionales) ampliaron el período presidencial, por lo que en teoría sería en noviembre de 2027.

El Departamento de Estado de Estados Unidos acusó a Murillo el pasado mes de enero de haberse inventado el cargo de «copresidenta» en Nicaragua sin elecciones, sin mandato y sin legitimidad, «porque sabe que no puede ganar» en un proceso electoral libre.

EE.UU. acusó a Murillo, un personaje siniestro abducida por la nigromancia y los rituales de ocultos, de actuar «cobardemente», junto a su marido y «negar a los nicaragüenses el derecho al voto democrático porque sabe que no puede ganar».

Además, advirtió que «el poder basado en la represión y la manipulación constitucional no es la voluntad del pueblo» nicaragüense.

En 2018 las manifestaciones en contra del régimen fueron desactivadas con una represión brutal que dejó cientos de muertos y heridos. Aquellas intervenciones fueron defendidas hasta el día de hoy por el matrimonio que trata de blindar su presidencia.

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