Juan Sebastián Chamorro, disidente nicaragüense de la dictadura Ortega Murillo
Juan Sebastián Chamorro, disidente nicaragüense: «El régimen de Ortega se está hundiendo y no tiene solución de continuidad»
Expulsado y desnacionalizado en 2023 por la dictadura sandinista ha visitado España por primera vez como ciudadano español
El economista y político Juan Sebastián Chamorro fue encarcelado, expulsado de Nicaragua y despojado de su nacionalidad por la dictadura de Daniel Ortega. En 2021, recordó en entrevista con El Debate, «empezamos a hacer un proceso democrático, competitivo, transparente, de elección primaria para optar a la presidencia y Ortega vio esto con muy malos ojos y encarceló a todos los candidatos. Por eso fue que caí preso».
Chamorro se graduó de Economía en la Universidad de San Francisco, obtuvo una maestría en Economía con mención en Políticas Sociales de la Universidad de Georgetown y un doctorado en Economía de la Universidad de Wisconsin-Madison. Durante el gobierno del expresidente Enrique Bolaños (2002 a 2006) ocupó diferentes cargos, tales como viceministro de Hacienda y Crédito Público; secretario técnico de la Presidencia de la República y coordinador del Sistema Nacional de Inversión Pública.
De visita esta semana en Madrid, donde desembarcó por primera vez como ciudadano español tras haber obtenido la nacionalidad española en 2024, Chamorro analizó la situación política de Nicaragua, las perspectivas de una transición democrática y el papel que ha jugado o podría jugar España en el país centroamericano.
–¿Cuál es su expectativa sobre Nicaragua con respecto a lo que sucede en Venezuela o podría pasar en Cuba?
–Si bien hay cosas que uno quisiera ver más rápido, las transiciones son eso, transiciones complejas, no necesariamente procesos planificados. La transición española es un buen ejemplo de una transición que tomó años.
Yo veo muy difícil que la Administración Trump termine el mandato sin haber hecho un cambio en Cuba. Veo a un secretario de Estado muy asertivo, muy fuerte políticamente, y no me podría imaginar su carrera política si al final de este mandato Cuba no es liberada. Eso supone, con la información que se tiene hasta este momento, que van a haber cambios positivos hacia Venezuela y Cuba.
Todo este contexto de lo que vaya a pasar en Venezuela y Cuba va a beneficiar al pueblo nicaragüense y a la oposición porque Nicaragua quedaría como el único vestigio de esa tríada, ya no sería una troika, sería un único régimen totalitario absolutista que viola derechos humanos en el continente.
– Sin embargo, el régimen de Nicaragua presenta particularidades ¿no es así?
–Nicaragua tiene un elemento que ni siquiera Venezuela o Cuba lo tiene y es la persecución religiosa, tanto católica como protestante. Una relación inequívoca muy promocionada con Irán, con Putin. Estos elementos hacen necesario tener atención sobre Nicaragua, a diferencia de los otros dos países.
El sistema cubano tiene una particularidad y es que el Partido Comunista Cubano se mantuvo. Si bien es cierto hay un elemento familiar de por medio, los Castro, hay una estructura alrededor del partido, es decir, hay cierta institucionalidad.
En el caso de Nicaragua, la cabeza está mucho más concentrada en una familia y eso hace que las posibilidades de un cambio transicional sea más factible
En el caso de Nicaragua, la cabeza está mucho más concentrada en una familia y eso hace que, en mi opinión, las posibilidades de un cambio transicional sea más factible. No solamente la inmensa mayoría del pueblo nicaragüense está a favor de un cambio en Nicaragua, sino también los que están alrededor de este sistema que ya no aguantan la represión entre ellos mismos, que ha sido la última etapa de los últimos años.
Juan Sebastián Chamorro, disidente nicaragüense de la dictadura Ortega Murillo
–¿Cómo cree que se iniciará la transición en Nicaragua?
–A veces uno piensa que la transición es el día que el Gobierno se derrumba o el dictador muere o el dictador huye o hay elecciones. En realidad, esos hitos transicionales, son el resultado de transiciones que se vienen amarrando desde años antes. Por eso yo siempre he tenido una posición: tener comunicación o enviar mensaje a personas que están todavía en el régimen y decirle este barco se está hundiendo.
Esto yo lo repito siempre el barco se está hundiendo y no tiene solución de continuidad. No es sostenible en Nicaragua una familia en el poder, una dinastía, ya se intentó en el pasado y terminó mal.
Entonces yo visualizo una transición en la cual todos los nicaragüenses podamos concursar en un proceso democrático y resolver las cosas como se deben de resolver.
–¿Qué ventana temporal ve para esa transición?
–No puedo decir cómo la visualizo en términos de calendario, pero la transición sí la visualizo como un proceso en el cual va a colapsar ese sistema agobiante y represivo y al caer el poder de los Ortega ese vacío de poder tiene que ser llenado inmediatamente, porque así es como funciona el poder.
En ese proceso transicional debería llevarse a cabo una elección democrática en la brevedad posible. En este sentido estamos tratando de hacerle ver a la comunidad internacional que hay un sinnúmero de opositores capacitados, con experiencia, con vocación de regresar y ser parte de ese proceso.
Evidentemente, en ese proceso electoral tienen que haber partidos políticos, agrupaciones políticas. No concibo una democracia sin agrupaciones o una política sin partidos. Y es por eso de que un tiempo a la fecha he venido trabajando en el fortalecimiento desde el exilio de Ciudadanos por la libertad que es el partido en el que yo me registre y recién está cumpliendo diez años de existencia.
–Tras ser despojado de la nacionalidad nicaragüense ahora es ciudadano español ¿qué se siente?
–Me siento muy contento. Esta es efectivamente la primera vez que piso suelo español como ciudadano español. Mi visita a España también tiene un componente administrativo, ya que hay una serie de documentos que es importante sacar como ciudadano como lo es el documento de identidad.
Desde el punto de vista personal, yo siempre he tenido un apego a España muy fuerte. Me apasiona la historia. Es un país que me atrae mucho, que me gusta mucho, obviamente de acá de León, España son los orígenes de mi familia. Después se movieron a Sevilla y llegaron en 1750 aproximadamente a Nicaragua. Entonces hay una relación bonita con este país que me hace sentir en casa.
Cuando nos expulsaron y aterrizamos en Washington nos dijeron que nos habían quitado la nacionalidad. Estaba tan alegre con la liberación que realmente no me había percatado del impacto y las complicaciones que genera la apatridia. Ahora tengo un documento de identificación, existo legalmente. Realmente ha sido una historia de solidaridad importante.
Juan Sebastián Chamorro, disidente nicaragüense de la dictadura Ortega Murillo
–Más allá del tema humanitario ¿Puede España ser determinante en la transición de Nicaragua o todo depende de EE.UU.?
–En general, creo que la comunidad internacional no ha estado a la altura. Hay que reconocer, por otro lado, la brutalidad de los Ortega Murillo. Es una dictadura salvaje que no contempla este debate diplomático.
Con relación a España, obviamente es el país europeo que ve más a Iberoamérica por las raíces culturales, políticas, históricas, pero tiene la particularidad de que al tener un gobierno socialista es más complicado tener una política confrontacional con el régimen como la podría tener un gobierno de derecha.
La comunidad internacional no sabe qué hacer con una dictadura tan brutal
En el caso de EE.UU., Trump es un presidente que dice lo que va a hacer y lo hace, y lo que hace no son pronunciamientos, no son declaraciones, son acciones. Te guste o no te gusten, son acciones que generan cambios, como lo vimos en Venezuela y como estoy seguro que lo vamos a ver en Cuba. Aquí el desafío es que efectivamente Estados Unidos entienda la amenaza que para la seguridad del hemisferio representa Nicaragua.
Es cierto, no hay petróleo, no hay recursos, pero estás a dos horas en vuelo de Miami y eso es una amenaza real para los intereses estadounidenses.
–¿Hay algo en lo que pueda ayudar el Gobierno de España?
–Tomando en cuenta que España tiene un gobierno que tal vez Ortega pueda ver como algo afín, aunque lo ha atacado como hemos visto, podría ayudar a abrir canales de comunicación para la liberación de los presos políticos. Eso para nosotros es sumamente importante.
Si de repente se puede abrir un canal de comunicación para la liberación de los presos políticos y lo abre un Gobierno de izquierda lo vamos a apoyar absolutamente. La libertad de todas estas personas también debe ser una prioridad.
–¿Qué mensaje le enviaría a la diáspora nicaragüense en España?
–Que no hay que desfallecer y que tengan fe de que hay una oposición que está trabajando para restaurar la democracia y que tenemos la responsabilidad histórica de tratar de que esto sea lo más rápido posible.
Los autócratas terminan cediendo el poder al pueblo porque no pueden gobernar para siempre un país si el pueblo no te quiere, no te desea como gobernante. Y eso es lo que va a pasar en Nicaragua.
Entonces, en especial a los nicaragüenses de España, les digo que no pierdan la fe, que no pierdan su identidad nicaragüense, que vamos a necesitar de la diáspora, del exilio nicaragüense para la reconstrucción de Nicaragua. Y eso va a venir más temprano que tarde.