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Fotografía que muestra una edificación destruida por los terremotos del 24 de junioEFE

EE.UU. relaja temporalmente los controles financieros sobre Venezuela para agilizar la ayuda tras los terremotos

El Departamento del Tesoro suspenderá determinadas acciones de cumplimiento hasta enero de 2027 para facilitar operaciones vinculadas a la reconstrucción y la asistencia humanitaria en el país

Estados Unidos ha anunciado una flexibilización temporal de determinados controles financieros sobre Venezuela con el objetivo de facilitar la llegada de ayuda humanitaria y acelerar las labores de reconstrucción tras los terremotos que sacudieron el país el pasado 24 de junio.

El Departamento del Tesoro informó este lunes de que la medida estará vigente entre el 27 de julio de 2026 y el 29 de enero de 2027. Durante ese periodo, la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) no emprenderá acciones de cumplimiento contra las entidades financieras estadounidenses que participen en operaciones autorizadas relacionadas con la recuperación económica venezolana.

La decisión pretende reducir la incertidumbre regulatoria que afrontan bancos y otras instituciones a la hora de procesar pagos y transferencias vinculados a la asistencia humanitaria, la reconstrucción de infraestructuras y otros proyectos destinados a paliar las consecuencias de los seísmos.

No obstante, el Tesoro ha subrayado que las entidades deberán mantener sus programas de prevención del blanqueo de capitales y continuar respetando las sanciones en vigor impuestas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Asimismo, la protección anunciada no se extenderá a las infracciones deliberadas de la normativa financiera estadounidense.

La medida llega un mes después de los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 registrados en Venezuela con apenas 39 segundos de diferencia, considerados entre los más devastadores de la historia reciente del país.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, mira a través de binoculares durante un mitin en CaracasAFP

Según un informe del Banco Mundial difundido la pasada semana, el impacto económico de los seísmos alcanzará los 19.600 millones de dólares y podría lastrar la recuperación venezolana durante la próxima década. Los daños afectan a infraestructuras esenciales, viviendas y servicios básicos en varias regiones del país.

La política de sanciones de Washington sobre Venezuela se remonta a 2015, cuando la Administración de Barack Obama comenzó a imponer medidas selectivas contra altos cargos venezolanos. A partir de 2017, Estados Unidos amplió las restricciones económicas sobre el Gobierno de Nicolás Maduro, que se endurecieron dos años más tarde con sanciones sobre sectores estratégicos como la industria petrolera y la empresa estatal PDVSA.

Desde entonces, el Tesoro ha recurrido de forma periódica a licencias y excepciones específicas para permitir determinadas actividades económicas y humanitarias. La nueva flexibilización se produce en un contexto marcado por los cambios políticos registrados en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por parte de las autoridades estadounidenses el pasado 3 de enero y por la necesidad de canalizar recursos hacia las zonas afectadas por la catástrofe.