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Eduardo Zalovich
CrónicaEduardo ZalovichTel Aviv (Israel)

La asociación militar entre India e Israel: una nueva alianza que revoluciona el equilibrio de fuerzas

En 2026 Jerusalén definió a Nueva Dehli como un «socio estratégico» y habló de una creciente «alianza defensiva e industrial»

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25 February 2026, Israel, Tel Aviv: India's Prime Minister Narendra Modi meets with Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu in Tel Aviv. Photo: Seshadri Sukumar/ZUMA Press Wire/dpa

Seshadri Sukumar/ZUMA Press Wire / DPA
25/2/2026 ONLY FOR USE IN SPAIN

Narendra Modi con Benjamin Netanyahu en Tel AvivDPA vía Europa Press

Israel e India superaron la relación proveedor-comprador de armas para construir una asociación militar basada en desarrollo conjunto, industrias, IA , defensa aérea y ciberseguridad. No existe un tratado de defensa mutua convencional, pero sí una convergencia estratégica profunda.

El cambio quedó reflejado en la visita del Primer Ministro Narendra Modi a Israel, en febrero de este año, cuando ambos gobiernos elevaron su relación a una «Sociedad Estratégica por Paz, Innovación y Prosperidad», que abarca defensa, seguridad, tecnologías, IA y ciberseguridad entre sus áreas de cooperación. El proceso se había institucionalizado antes con el Memorándum de Entendimiento firmado en 2025 entre los ministerios de Defensa. En 2026 Jerusalén definió a Nueva Dehli como un «socio estratégico» y habló de una creciente «alianza defensiva e industrial».

El mejor ejemplo de esta transformación es el Barak-8/MRSAM. Se trata de un sistema desarrollado conjuntamente por la india DRDO y la israelí IAI. Su versión terrestre está destinada a la defensa aérea y la versión naval equipa barcos. Según el Ministerio de Defensa indio, el sistema puede detectar aeronaves a 100 kilómetros y destruirlas hasta unos 70 kilómetros. El sistema combina misiles, radar, comando y control. Contó con la participación de empresas de ambos países. Es exactamente el modelo que Nueva Delhi buscaba para fortalecer su política de creciente autonomía tecnológica en defensa.

Principales programas y capacidades

La importancia de los drones y de la defensa contra ellos aumentó después de las experiencias militares recientes. En julio de 2026, India adquirió sistemas de protección activa para tanques y contra drones kamikaze. No todos estos programas son indo-israelíes, pero muestran cuáles son las capacidades que Nueva Delhi considera prioritarias.

El otro gran cambio es industrial. En febrero de 2026, el Ministerio de Defensa hebreo reunió en un seminario a 30 compañías indias y 26 israelíes, junto con el Ministerio de Defensa indio. El objetivo fue facilitar asociaciones industriales y adaptarse al nuevo sistema de asociación defensiva. En julio Israel dio otro paso con DRISHTI 2.0, programa destinado a conectar empresas israelíes de tecnología de defensa con el ecosistema tecnológico indio y facilitar su entrada al mercado. Es especialmente importante porque refleja el cambio desde la venta de productos hacia la creación de sociedades tecnológicas permanentes.

La lógica económica es clara. Israel dispone de una industria militar pequeña pero extremadamente innovadora y con gran experiencia operacional. India posee una enorme base científica, tecnológica e industrial. Israel aporta el laboratorio; India aporta la escala.

¿Quién amenaza a quién?

Aquí conviene destacar que India e Israel no tienen los mismos enemigos. Para Israel, Irán constituye la principal amenaza, mientras Hamás y Hezbolá representan enemigos adicionales. India tiene a Pakistán como adversario militar inmediato y considera a China su principal desafío estratégico de largo plazo. La coincidencia está en las amenazas, no necesariamente en los enemigos.

Para Modi, la experiencia israelí tiene una utilidad especial frente a Pakistán. La capacidad de combinar inteligencia, ataques de precisión, defensa aérea y guerra electrónica es exactamente el tipo de guerra limitada que necesita poder librar, sin verse obligado a entrar en una guerra convencional prolongada. Frente a China, el aporte israelí es diferente. India necesita sensores, drones, vigilancia espacial, defensa aérea y guerra electrónica para vigilar una frontera gigantesca y difícil. Israel no es un aliado de India contra China, pero sus tecnologías pueden contribuir a equilibrar la desventaja.

Irán constituye el principal límite de la convergencia. India mantiene relaciones con Teherán y no forma parte de una alianza anti iraní. Israel, en cambio, considera a la tiranía persa una amenaza estratégica central. Por eso es importante la declaración de junio en la Conferencia de Herzliya: se habló de un posible «hermanamiento desde India incluyendo Emiratos Árabes Unidos, Grecia y Chipre». Es una propuesta de ingeniería estratégica israelí, no un compromiso militar... en principio.

Experiencia de combate

La gran ventaja israelí no consiste únicamente en fabricar armas sofisticadas. Consiste en probarlas, modificarlas y volver a producirlas rápidamente a partir de las lecciones del campo de batalla. En marzo de 2026, se señaló que las industrias israelíes trabajaban a doble y triple turno, y que desde comienzos de año Israel había invertido más de 3.000 millones de dólares en adquisiciones nacionales de defensa. Se definió como prioridad estratégica la «mayor independencia militar», o sea garantizar una capacidad industrial suficiente para sostener operaciones prolongadas.

Esta experiencia interesa enormemente a India. La guerra moderna está demostrando que la ventaja no pertenece necesariamente al país que posee el arma más sofisticada, sino al que puede producirla rápidamente, modificarla después de cada combate y conectarla con sensores, inteligencia y mando. Israel está avanzando precisamente en esa dirección. En junio de 2026, el Ministerio de Defensa informó que sus sistemas de guerra electrónica habían sido probados y considerados fundamentales para mantener la superioridad aérea. También destacó los satélites Ofek y nuevas tecnologías de inteligencia y control como elementos centrales de la capacidad tecnológica hebrea.

Para India, la lección es especialmente relevante: el futuro de su defensa no pasa únicamente por comprar más aviones, tanques o misiles, sino por construir una red integrada de defensa.

Lo que vendrá

La siguiente fase de la cooperación puede concentrarse en cinco áreas: Defensa aérea y antimisiles; Sistemas anti drones; Inteligencia artificial; Guerra electrónica y producción conjunta en India. Por eso la asociación bilateral debe entenderse como una alianza de capacidades y no como un acuerdo militar clásico.

India conserva su autonomía estratégica y continuará comprando tecnología a Rusia, EE.UU., Francia y otros proveedores. Israel, por su parte, seguirá necesitando a Washington como principal socio estratégico. Ninguno de los dos está dispuesto a comprometerse automáticamente con las guerras del otro. Pero tampoco necesitan hacerlo. El mayor valor de la relación está en otro tema: desarrollar juntos tecnologías que ambos necesitan para triunfar en un campo de batalla dominado por drones, misiles, guerra electrónica y velocidad de decisión.

El Barak-8 constituye el punto de partida perfecto. Pasó de ser un sistema israelí vendido a India a convertirse en un programa desarrollado conjuntamente. El desafío consiste en reproducir ese modelo en drones, defensa contra la UAV, IA, ciberseguridad, sensores, guerra electrónica y producción rápida.

En términos históricos, el cambio puede resumirse así: antes India compraba tecnología israelí; ahora participará en su creación. Israel, por su parte, desea construir con India buena parte de su industria de defensa. Esta diferencia estratégicamente es enorme. Si el proceso continúa, la relación puede convertirse durante la próxima década en uno de los ejemplos más importantes de cooperación militar-tecnológica del mundo: India aportando escala, científicos y capacidad industrial; Israel aportando innovación, experiencia operacional y tecnología. En concreto ambos países están creando una arquitectura militar avanzada diseñada para el siglo XXI.

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