Escena de la devastación en Lockerbie, luego de que un avión 747 Pan Am Jumbo explotara y se estrellara sobre la ciudad escocesa
El juicio por el atentado del vuelo de Pan Am en Lockerbie se aplaza por nuevas pruebas casi 38 años después
Abu Agila Masud está acusado de fabricar la bomba que derribó el vuelo de Pan Am y causó 270 muertos en 1988
21 de diciembre de 1988. La localidad escocesa de Lockerbie ve cómo su paisaje festivo se tiñe de fuego, ceniza y objetos procedentes de un avión, el Pan Am. Con uno de los autores en prisión, las pesquisas de la justicia se cernían sobre Abu Agila Mohammad Masud, acusado de diseñar y fabricar el artefacto que destruyó el avión de la aerolínea Pan Am, pero la juez ha aplazado el juicio por el descubrimiento de nuevas pruebas que los abogados defensores quieren examinar.
Unos pasajeros volvían a casa, otros viajaban de Londres a Nueva York para disfrutar de la Navidad, pero el terrorismo fue su verdugo y el paso del tiempo, la evidencia de la justicia. Aquella noche fallecieron 270 personas y se tardó años en responsabilizar a la inteligencia del régimen libio de Muamar el Gadafi.
El terrorista Abu Agila Masud
No fue hasta enero de 2001 cuando se condenó al oficial libio Abdelbaset al-Megrahi a cadena perpetua. Sin embargo, en 2009 fue liberado por el Gobierno escocés por razones humanitarias debido a un cáncer de próstata terminal que provocó su muerte en 2012.
Al Amin Khalifah Fhimah, el otro encausado, fue absuelto y, durante más años, permaneció la incógnita de un tercer involucrado, hasta que se le detuvo en Libia y se le entregó al FBI en 2022. Abu Agila Masud permanece en prisión en Washington D.C. Su cara a cara con la justicia, después de 40 años, estaba previsto para este miércoles.
La aparición de nuevas pruebas por parte de la fiscalía ha dinamitado los plazos preestablecidos y la juez federal Dabney Friedrich dictaminó posponer el inicio del proceso sin ofrecer información sobre la naturaleza de las pruebas descubiertas. Será el 1 de septiembre cuando las autoridades judiciales se reúnan para analizar el devenir del caso.
La figura de Abu Agila
Abu Agila Masud, que ahora está cerca de los 75 años, se enfrenta a una pena máxima de cadena perpetua. Supuestamente, trabajó al servicio de la inteligencia libia desde 1973 hasta 2011, llegando a alcanzar el rango de coronel.
La fiscalía estadounidense apoya su acusación en una confesión de Abu Agila Masud en septiembre de 2012. Estando recluido, el presunto terrorista declaró ante un oficial de la ley libio —tras el derrocamiento de Gadafi— que diseñó y construyó la bomba y que viajó desde Trípoli a Malta transportando los componentes.
Restos del avión 103 de Pan Am
Confesó que él mismo configuró el temporizador del artefacto para que detonara exactamente cuando el avión estuviera en pleno vuelo. Las afirmaciones de Abu Agila Masud fueron aún más reveladoras: afirmó que la operación fue ordenada formalmente por altos mandos de la inteligencia libia y recibió personalmente el agradecimiento de Gadafi.
También confesó que estuvo implicado en el atentado de 1986 contra la discoteca LaBelle en Berlín Occidental. Dada la importancia de las afirmaciones, su defensa ha buscado la anulación de la prueba, afirmando que se obtuvo bajo coacción y tortura.
También existen evidencias físicas y documentales. Registros oficiales confirman su presencia en Malta —con un pasaporte libio falso— en los días previos al atentado. Fue desde el aeropuerto del país desde donde se envió la maleta a Fráncfort, con destino final a Londres, al vuelo Pan Am 103. Un hecho al que se agregan los registros de alojamiento en hoteles de Malta y la posible existencia de testigos internacionales.
El caso alcanzó la escala que requería y el sentimiento de culpa o el bienquedismo de Gadafi y su régimen llevó a Libia a aceptar formalmente la responsabilidad civil por las acciones de sus oficiales de inteligencia en 2003. Como parte de un acuerdo para levantar las sanciones de la ONU, el Gobierno libio pagó una indemnización histórica de 2.700 millones de dólares (unos 10 millones por cada familia de las víctimas del vuelo 103).