La Batería de Artillería de Campaña española del contingente Flanco Este Letonia XIX
Europa tendría serios problemas para responder a un ataque de Rusia a gran escala antes de 2030
El Tribunal de Cuentas Europeo destaca que la dependencia de Estados Unidos y la división administrativa de los Veintisiete dificulta la construcción defensiva
Europa tendría serias dificultades para defenderse por sí sola de un ataque a gran escala si se produjera antes de 2030, según ha determinado el Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) en un informe que analiza la evolución de la política de defensa de la Unión Europea entre 2020 y este momento.
El informe reconoce que el gasto en defensa ha aumentado notablemente, un 80 % de media en la UE. Pero este incremento no es suficiente para lograr autonomía defensiva. No al menos, antes del año 2030.
«Aunque la UE ha puesto en marcha varias iniciativas para que los Estados miembros cooperen y aúnen esfuerzos de defensa, aprovechar las nuevas oportunidades y prestar atención a los riesgos existentes es fundamental, dado que el objetivo de alcanzar la preparación defensiva para 2030 sigue siendo un reto», explicó uno de los autores del informe, Marek Opioła.
Y fija como los principales problemas que impiden esta preparación los «sistemas nacionales fragmentados, cuellos de botella industriales, una coordinación política lenta y dependencia de los Estados Unidos».
Pero no todo es negativo en la política de Defensa europea. El informe constata «un cambio en la política, que ha pasado dar repuestas a las crisis a centrarse en la preparación en materia de defensa de los países de la UE y en la adopción de un enfoque cada vez más estructurado».
Y destaca también el aumento del gasto. Reseña que según la Agencia Europea de Defensa, «todos los aliados de la OTAN en la UE cumplieron o superaron el objetivo de gasto en defensa del 2 % en 2025». Pero los problemas no superados dificultan la obtención de una capacidad defensiva propia antes de 2030.
Escalada de ataques híbridos
El informe se publica en un momento que resulta especialmente preocupante para Europa debido a las sospechas de ataques híbridos que estaría ejerciendo Rusia sobre distintos países comunitarios cercanos a su frontera, especialmente en Alemania.
Esta preocupación sería, según algunos medios, la que llevó al director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú la semana pasada para advertir a Rusia de que no atacase de forma directa a los países de la OTAN.
Pero el informe no se dedica únicamente a destacar los aspectos negativos. En la parte constructiva, el TCE resalta que «la situación en términos de seguridad y el aumento del nivel de financiación pueden contribuir a ampliar las capacidades de la base industrial y tecnológica de la defensa europea impulsando así la innovación».
Y considera que «simultáneamente pueden desarrollarse nuevas formas de cooperación, como los clústeres de defensa y las coaliciones de capacidades, reforzando a la vez las alianzas estratégicas, en particular con Ucrania».
Finalmente, más allá de la guerra de Ucrania y como respuesta a cualquier ataque que pudiera recibir en cualquier flanco, el TCE considera que «fomentar que los Estados miembros abastezcan sus sistemas de defensa de proveedores europeos a través de cláusulas de preferencia de la Unión podría representar una forma de reducir la dependencia respecto a los proveedores no europeos a largo plazo, pero tendría que equilibrarse con las necesidades operativas a corto plazo».