Fundado en 1910
CrónicaLuis García CasasBonn
Elecciones en Sajonia-Anhalt

Alemania se prepara para un terremoto regional: AfD acaricia por primera vez la victoria en unas elecciones regionales

Alternativa por Alemania podría obtener la mayoría absoluta, un primer paso para obtener más cuotas de poder en el país. Sería la primera vez desde la II Guerra Mundial que un candidato «oficialmente» de extrema derecha gobierne un Land en Alemania

Alice Weidel ha demostrado que no está desesperada por cobrar la apuesta de Alternativa por Alemania (Afd). La segunda candidata más votada de las elecciones de ayer se resigna con ironía –y de momento– al cordón sanitario que le ha impuesto el conservador y triunfador de la noche, el democratacristiano, Friedrich Merz y el resto de las formaciones políticas.

Alice Weidel, segunda candidata más votada de las elecciones presidenciales, junto al núcleo de la AfdEFE

«Estoy aquí ni más ni menos que para hacer historia», dijo en una entrevista reciente Ulrich Siegmund, el candidato de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, en las que su partido podría obtener este domingo la mayoría absoluta.

Las encuestas le otorgan un 42 % de intención de voto, muy por delante del 22 % de la Unión Cristiano Demócrata (CDU) del canciller federal Friedrich Merz, del Partido Socialdemócrata (SPD, un 8 %) o de Los Verdes (6 %).

Sería la primera vez que gobierne un estado federado en Alemania un candidato de AfD, partido frente al que el resto de formaciones políticas ha establecido un «cordón sanitario» y del que cada vez más voces piden su ilegalización, tras haber sido designado, precisamente en Sajonia-Anhalt, como una formación de extrema derecha por la Oficina Federal de Defensa de la Constitución (Bundesamt für Verfassungsschutz, BfV) que depende del ministerio del Interior.

Y sería la primera vez desde la época nazi en que un candidato de «extrema derecha» alcance el poder en una región alemana. De ahí que con eso de «hacer historia» quizá no se quede corto. No obstante, es una historia que preocupa a amplios sectores de Alemania y que ha abierto un encendido debate en todo el país.

Territorio en el centro de Alemania de apenas el tamaño de Badajoz y poco más de dos millones de habitantes

Sajonia-Anhalt es un territorio en el centro de Alemania de apenas el tamaño de Badajoz y poco más de dos millones de habitantes. A pesar de contar con un importante sector químico e industrial, tiene el PIB per cápita más bajo de todo el país. ¿Por qué ha tomado tanta relevancia en el mapa político alemán? «Sajonia-Anhalt no es un estado federado especialmente crucial dentro de la economía o de la política alemana, pero es importante por lo que representa», explica para El Debate la socióloga Lía Durán, de la Universidad de Siegen.

«Yo veo complicado que lleguen a gobernar en solitario y bastante difícil que otros partidos paguen el costo político de sumarse a una coalición con AfD», añade esta especialista en participación política. «Por el sistema político alemán, tendrían que tener el 50 % de los escaños en el parlamento regional para gobernar en solitario y eso dependerá de cuántos partidos superen el umbral electoral del 5 %», explica. Así que AfD no tiene, a pesar de todo, fácil llegar a gobernar la región. «No lo descartaría porque muchos deciden su voto también a última hora, pero hasta el momento se ve bastante difícil», valora Durán.

La inmigración en el centro de la campaña

AfD ha escalado en las encuestas en Sajonia-Anhalt con un programa de diez puntos para los cien primeros días de gobierno en el que promete, por ejemplo, aumentar las deportaciones y obligar a trabajar a los solicitantes de asilo, además de recortes del gasto público, reduciendo la administración regional y suprimiendo la aportación a la radiotelevisión pública. Sajonia-Anhalt es, sin embargo, una de las regiones alemanas con menor porcentaje de extranjeros.

«AfD llegó con el tema de inmigración, inmigración, inmigración, a pesar de que en Sajonia-Anhalt el mayor problema es realmente la creciente deuda pública y la situación demográfica», explica Durán, para quien ese mensaje ha calado entre los otros partidos, incapaces de «contrarrestar esa narrativa y hacer propuestas que realmente muevan a los votantes más allá de decirles: «no votes a AfD porque son extremistas»». Los problemas demográficos a los que se refiere son la falta de mano de obra y, sobre todo, el envejecimiento de la población: en Sajonia-Anhalt, con la edad media más alta de Alemania (48 años), sólo uno de cada dos habitantes está en edad de trabajar. Y un 28 % son mayores de 65 años. Ahí puede estar la clave del éxito de AfD en la región.

Según un estudio del Instituto de Estudios Económicos de Berlín (DIW) sobre elecciones anteriores, en las regiones con más mayores de 60 años y en donde los jóvenes más formados emigran, el partido obtiene más votos. El nivel de ingresos o el índice de desempleo influyen también, pero de forma secundaria. «AfD fue especialmente exitosa en las elecciones de 2025 allí donde el porcentaje de extranjeros era muy bajo», concluye el DIW.

«Sajonia-Anhalt no puede ser un campo de experimentos para ciudadanos enfadados», dijo el pasado lunes el canciller Friedrich Merz en unas declaraciones junto al todavía presidente regional, Sven Schulze. «Si esta región ya no es gobernable y si, como puede pasar, una fuerza política populista de derechas el próximo lunes [cuando se publicarán los resultados oficiales de las elecciones] alcanza la mayoría absoluta, entonces los inversores internacionales se lo pensarán tres veces antes de invertir», añadió Merz, insistiendo en que está en juego la economía de la región.

Si los inversores no llegan y se van los trabajadores inmigrantes, de los que dependen algunos sectores en la región, un gobierno de AfD, con el que además no colaborarían ni los otros partidos ni los otros estados federados ni el gobierno de Berlín, podría ser desastroso para la economía de Sajonia-Anhalt. Expresiones de esos temores han llegado también desde el mundo empresarial. Pero incluso un escenario así podría seguir dando alas a Alternativa para Alemania.

«El AfD, si tiene algo, es que son retóricamente muy ágiles y tienen muy buen manejo de las redes sociales», explica Durán. Y recuerda que «Ulrich Siegmund tiene un perfil de Instagram con más de medio millón de seguidores, lo que para un político regional es tremendo». Así que, incluso en un escenario así, podría seguir sacando rédito político a la situación siempre que sean «capaces de articular una narrativa que diga que a nivel federal no les dejan operar y que les han atado de manos».

Otras elecciones a la vista

Porque para AfD, Sajonia-Anhalt es sólo el principio. El próximo 20 de septiembre hay también elecciones regionales en Mecklenburgo-Pomerania Occidental y en Berlín. Y el año que viene, en otras cuatro regiones. Un buen resultado hoy podría dar un impulso al voto en los otros estados federados, en algunos de los cuales también acaricia AfD la victoria, según las encuestas. «¡Fíjense en Sajonia-Anhalt! Porque lo que está en juego allí es el futuro de Alemania», dijo el jueves la copresidenta del partido, Alice Weidel.

Evitar que gente como la que está llegando a Ceuta venga a AlemaniaAlice WeidelCopresidenta de Alternativa por Alemania

En una entrevista en ZDF, la segunda cadena de la televisión pública alemana, el pasado 26 de agosto ya había advertido de que su objetivo es gobernar el país. «Cerraremos las fronteras y abandonaremos Schengen para evitar que gente como la que está llegando a Ceuta venga a Alemania», aseguró entonces. «Siempre hemos dicho que el cordón sanitario es lo más antidemocrático que existe. (...) Ganaremos en Sajonia-Anhalt, ganaremos en Mecklenburgo-Pomerania Occidental y en Berlín», clamó Weidel.

Si la AfD no gana con mayoría absoluta en Sajonia-Anhalt, la formación de gobierno tampoco va a ser fácil. Porque prácticamente tendrían que unirse de algún modo todos los otros partidos. Hasta el punto de que el canciller Friedrich Merz ha llegado a plantear una cooperación puntual con el partido La Izquierda si fuera necesario para la investidura, aunque descartando aceptarlo en una coalición de gobierno. Las dudas que genera AfD por su «extremismo de derecha», su oposición a seguir apoyando a Ucrania, su afinidad con el Kremlin, su acceso a información clasificada y de defensa o sus coqueteos con el revisionismo histórico podrían propiciarlo.

No obstante, el panorama tampoco está claro si AfD gana y consigue formar gobierno, con mayoría absoluta o con el apoyo de algún otro partido (el único que se ha mostrado hasta ahora dispuesto a facilitar la investidura de Ulrich Siegmund ha sido BSW, escisión de La Izquierda en torno a la figura de Sahra Wagenknecht, pero a la que las encuestas otorgan un insuficiente 3 % de intención de voto). Puede que sea el principio de la carrera de AfD hacia la Cancillería alemana. O puede que el partido se desinfle si no aporta soluciones en una Alemania que teme cada vez más verse sumida en una profunda crisis económica. En cualquier caso, hoy se da el primer paso en cualquiera de esos caminos. Como dice el eslogan de Siegmund, al menos de momento, «¡todo es posible!».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas