El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella (i), y el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio (d)
EE.UU. recupera a Colombia como aliado con De la Espriella tras cuatro años de tensión con Petro
Rubio promete una «época dorada» con el nuevo Gobierno colombiano, que refuerza la cooperación con Washington en seguridad y Venezuela
Estados Unidos y Colombia han dejado atrás la etapa de desencuentros con Gustavo Petro y han sentado este martes las bases de una nueva relación con la llegada al poder de Abelardo de la Espriella. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, viajó a Barranquilla para reunirse con el nuevo presidente colombiano y ambos gobiernos acordaron reforzar su cooperación en materia de seguridad, migración, economía y reconstrucción.
La visita de Rubio, apenas un mes después de la llegada de De la Espriella a la Presidencia, sirve para escenificar el cambio de rumbo de Bogotá. El secretario de Estado aseguró que Colombia y Estados Unidos tienen por delante una «época dorada» y una etapa de cooperación «que no tiene precedente».
Abelardo de la Espriella (i) y Marco Rubio
El contraste con los últimos cuatro años es evidente. Rubio describió como un periodo de «distancia» la relación mantenida durante el mandato de Petro y calificó su gestión de «desastre» para Colombia.
Ahora Washington considera que existe margen para recuperar una relación más estrecha con uno de sus principales socios en la región. En esa agenda, la lucha contra el narcotráfico y los grupos armados ocupa un lugar prioritario.
Rubio defendió una mayor coordinación porque, según explicó, las organizaciones criminales que operan en Estados Unidos y Colombia están conectadas. «Son las mismas redes, los mismos grupos de criminales», afirmó.
Cooperación en la frontera con Venezuela
La nueva sintonía también se extiende a Venezuela, uno de los principales focos de tensión regional.
De la Espriella aseguró que su Gobierno trabajará con Washington para contribuir a la estabilidad de la región y anunció una mayor cooperación en la frontera venezolana en materia de seguridad y migración.
El presidente colombiano subrayó que Bogotá quiere que cualquier evolución de la situación venezolana se produzca con «estabilidad, institucionalidad y seguridad».
La posición supone un cambio respecto a la relación mantenida por Petro con el Gobierno de Nicolás Maduro y acerca a Bogotá a las prioridades de la Administración estadounidense en la región.
Un plan para reconstruir el país
La reunión también estuvo marcada por las consecuencias del terremoto de magnitud 7,4 que golpeó Colombia el pasado 10 de agosto y que dejó al menos 331 muertos. Los primeros cálculos sitúan los daños materiales en unos 9.500 millones de dólares.
Rubio confirmó el apoyo de Estados Unidos a los esfuerzos de recuperación, mientras que ambos gobiernos acordaron una hoja de ruta bautizada como los «acuerdos de Barranquilla».
El plan se estructura en tres objetivos: reconstruir Colombia, recuperar su economía y reforzar la seguridad del hemisferio. «De esta reunión ha surgido una hoja de ruta», explicó De la Espriella tras el encuentro.
Una de las imágenes de la reunión
La economía completa la agenda de esta nueva etapa. Rubio destacó las posibilidades de ampliar los intercambios entre ambos países y calificó a Colombia como un «socio de muchos años» de Estados Unidos.
Bogotá busca además que Washington retire los aranceles del 12,5 % que afectan a algunos de sus productos. La cuestión, sin embargo, no fue abordada públicamente durante la comparecencia de los dos mandatarios.
La reunión de Barranquilla deja así una fotografía muy diferente de la relación entre ambos países durante el Gobierno de Petro. Con De la Espriella en la Casa de Nariño, Bogotá apuesta por recuperar la alianza con Washington y Estados Unidos encuentra un nuevo socio para sus prioridades de seguridad en América Latina.