La Alta Representante de la Unión Europea, Kaja Kallas, con el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita
Kaja Kallas se reúne con Marruecos casi dos meses después de estallar la crisis de Ceuta
La jefa de la diplomacia europea mantiene un encuentro que ha sido desvelado por Marruecos
Casi dos meses después de que estallara la crisis de Ceuta con la entrada masiva de cerca de 80.000 inmigrantes el pasado 30 de julio, y tras decenas de voces que recordaban que la ciudad autónoma conforma la frontera sur de la Unión Europea, la Alta Representante de la UE para la Política Exterior, lo que viene a ser la ministra de Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, ha mantenido un encuentro con el canciller marroquí, Nasser Bourita.
No ha trascendido más detalles del encuentro, que ha tenido lugar en Nueva York, en los exteriores de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU). De hecho, el encuentro ha sido desvelado por la propia diplomacia marroquí, no por la Unión Europea. Tampoco las cuentas laborales o personales de Kallas se hicieron eco del encuentro que mantuvo el pasado 9 de septiembre con el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares.
La Alta Representante europea ha sido una de las voces más silenciosas en cuanto a la crisis de Ceuta. La Unión Europea no ha tenido en ningún momento un gran interés en la entrada masiva de Ceuta. Toda reacción europea ha partido de la Comisaría de Interior que dirige el alemán Magnus Brunner.
Desde España, tanto por parte del presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, como por parte del ministro de Asuntos Exteriores, Jose Manuel Albares, han recordado una y otra vez que Ceuta es una de las fronteras exteriores de la Unión Europea. Incluso, junto con Melilla, son las únicas fronteras directas con el continente africano.
Pero Kaja Kallas ha actuado en todo momento como si la cosa no fuera con ella ni con el Servicio de Acción Exterior Europea que dirige. Ni tan siquiera reaccionó cuando el pasado día 15 se conoció que la Embajada de Marruecos en las instituciones europeas había tratado de influir en el debate que tuvo lugar en Estrasburgo (Francia) y del que salió una durísima resolución en la que pedía a Marruecos que cumpliera su responsabilidad en la crisis de Ceuta.