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El presidente palestino Mahmoud Abbas, en Ramalá, Cisjordania

El presidente palestino Mahmoud Abbas, en Ramala, CisjordaniaAFP

¿Llegarán los palestinos a las urnas tras 20 años?

La maquinaria electoral ya está en marcha. El CEC contabiliza 15 listas nominadas y 735 candidatos, de los que un 30,3 % son mujeres. Ocho de las listas son de partidos, cuatro son coaliciones y tres independientes

Las elecciones legislativas palestinas previstas para el próximo 28 de noviembre, las primeras que se celebrarían desde 2006, vuelven a estar rodeadas de incertidumbre. Mientras la Comisión Electoral Central (CEC) mantiene oficialmente el calendario, el secretario general del Comité Central del movimiento nacionalista palestino Al-Fatah, Jibril Rajoub, ha advertido de que los comicios podrían no celebrarse en la fecha programada. Argumenta que aún no se ha alcanzado el consenso político requerido y ha reclamado antes un diálogo nacional.

«Tengo la convicción de que las elecciones no tendrán lugar el 28 de noviembre», manifestó Rajoub, dirigente de peso dentro de Al-Fatah. En su opinión, el decreto presidencial que fijó los comicios debía haber sido precedido de una interlocución destinada a establecer las reglas del juego entre las facciones políticas palestinas.

A estas dudas se suman las dificultades para organizar la votación en la franja de Gaza y Jerusalén Este y un escenario político imprevisible. Hamás negocia su participación dentro de una posible alianza amplia con la Yihad Islámica, el antiguo dirigente de Al-Fatah en la Franja, Mohamed Dahlan, y otras fuerzas palestinas.

El marco electoral diseñado por el presidente, Mahmud Abás, además, dificulta la participación directa de los movimientos que no forman parte de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Abás fija la fecha y las reglas

El veterano presidente palestino, de 90 años y más de dos décadas en el poder, convocó en julio las elecciones legislativas para el 28 de noviembre. Serían las primeras elecciones al Consejo Legislativo desde la victoria de Hamás en 2006. Su decreto estableció también la celebración de comicios presidenciales durante el primer trimestre de 2027.

El CEC mantiene oficialmente ese calendario. Según los datos publicados por el organismo, el proceso se encuentra en la fase de preparación de candidaturas y el plazo formal para presentarlas comenzará el 26 de septiembre y concluirá el 7 de octubre. La campaña electoral está prevista entre el 6 y el 26 de noviembre y la votación el día 28.

El futuro Consejo Legislativo tendrá 132 escaños. En Cisjordania hay 1.588.294 electores registrados, mientras el CEC contempla centros de votación en Jerusalén y en las gobernaciones del norte de Gaza, Ciudad de Gaza y Jan Yunis, en el sur de la Franja.

La maquinaria electoral, de hecho, ya está en marcha. El CEC contabiliza 15 listas nominadas y 735 candidatos, de los que un 30,3 % son mujeres. Ocho de las listas son de partidos, cuatro son coaliciones y tres independientes.

Pero el principal interrogante se cierne sobre el terreno y las condiciones políticas para poder llegar hasta las urnas.

Una condición que complica a Hamás

La reforma electoral impulsada por Abás mantiene la exigencia de que los candidatos se comprometan con la OLP como representante legítima del pueblo palestino, así como con su programa político y las resoluciones internacionales pertinentes. La condición dificulta la participación directa de Hamás y la Yihad Islámica, dos movimientos que no forman parte de la OLP y que están considerados organizaciones terroristas por Estados Unidos, la Unión Europea e Israel.

Hamás ganó las elecciones legislativas de 2006 con 74 de los 132 escaños, en una victoria interpretada en buena medida como un voto de castigo al desgaste, la corrupción y la pérdida de credibilidad de Al-Fatah. Los comicios se celebraron algo más de un año después de la muerte del padre del nacionalismo palestino Yaser Arafat, en noviembre de 2004.

El movimiento islamista llega ahora debilitado en algunos sondeos, pero todavía con capacidad para alterar el equilibrio político.

La organización ha mantenido contactos con la Yihad Islámica, el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), la Iniciativa Nacional Palestina, una formación secular de izquierda, y la facción de Mohamed Dahlan, antiguo dirigente de Al-Fatah y responsable de seguridad en Gaza, expulsado del movimiento en 2011.

Dahlan, de 64 años, abandonó Gaza en 2007 y vive desde hace años en Emiratos Árabes Unidos. Antiguo rival de Hamás y condenado en rebeldía por un tribunal palestino en 2016 por corrupción, conserva influencia política y regional y podría ofrecer una fórmula electoral más amplia que permita a los islamistas concurrir dentro de una alianza menos identificada exclusivamente con Hamás. De momento, las conversaciones no se han traducido en una lista conjunta definitiva.

Gaza pone a prueba el calendario

La situación sobre el terreno es otro de los grandes interrogantes. Las operaciones militares israelíes continúan en Gaza y Cisjordania, mientras que la participación de los palestinos de Jerusalén Este plantea desde hace décadas dificultades específicas.

A diferencia de 2021, cuando Abás terminó aplazando las elecciones alegando que no estaba garantizada la participación de Jerusalén Este, esta vez Gaza se ha convertido en el principal desafío logístico.

El propio CEC sigue actuando, sin embargo, como si la votación fuera a celebrarse. El domingo informó de que había intensificado sus actividades en la Franja y que su oficina de Deir al-Balah había evaluado varios lugares propuestos como centros de votación para comprobar su preparación técnica y logística. En Jan Yunis, sus responsables se reunieron además con representantes de facciones nacionales e islámicas y partidos políticos para explicar los procedimientos de presentación de candidaturas.

El órgano electoral aseguró que continúa completando los preparativos técnicos y sobre el territorio para celebrar los comicios en Cisjordania, incluida Jerusalén, y Gaza.

Un electorado desencantado

La incertidumbre se produce además en un momento de fuerte desafección política. Un sondeo del Palestinian Center for Policy and Survey Research realizado en agosto señala que el 49 % de los palestinos cree que las elecciones legislativas se celebrarán en noviembre, frente al 44 % que considera que no se celebrarán en plazo. Dos tercios creen además que, si se celebran, no serán libres ni justas.

Otra encuesta del Jerusalem Media and Communication Center muestra una desconfianza todavía más profunda. El 55 % de los encuestados asegura no confiar en ninguna de las fuerzas o figuras políticas existentes. Ante la pregunta sobre el posible efecto de las elecciones, el 46,8 % cree que mejorarían la situación y el 46,4 % que no tendrían impacto.

La sombra de Barghouti

Sobre todo ello planea un nombre que no podrá estar físicamente en las urnas. Se trata de Marwan Barghouti, de 67 años, antiguo dirigente del Tanzim, brazo armado de Al-Fatah, y condenado por un tribunal israelí a cinco cadenas perpetuas por su responsabilidad en ataques que causaron cinco muertos, además de otras penas.

El último sondeo del Palestinian Center for Policy and Survey Research le concede un 54 % de apoyo entre los potenciales votantes en un escenario que incluye a Abás y al dirigente de Hamás Khalil al-Hayya. Al-Hayya obtendría un 26 % y Abás un 14 %. Barghouti también aparece como la figura preferida para suceder al actual presidente palestino, mientras un 79 % de los encuestados considera que el dirigente palestino debería abandonar el cargo.

Las legislativas pueden determinar el equilibrio de fuerzas entre los dos grandes movimientos que han marcado la política palestina en este siglo, Al-Fatah y Hamás, abrir la puerta a nuevas alianzas y servir de antesala a unas elecciones presidenciales que no se celebran desde 2005.

Israel celebrará sus propias elecciones legislativas el 27 de octubre, apenas un mes antes de la cita palestina. Con incursiones en curso en Gaza y Cisjordania y las dificultades para garantizar la participación en Jerusalén Este, el contexto regional añade otra variable a un proceso ya de por sí incierto.

La celebración de elecciones forma parte de las reformas reclamadas por la comunidad internacional y respaldadas por la Unión Europea. Francia ha propuesto el envío de una misión europea de apoyo a la organización de los comicios. Los Veintisiete y otros organismos internacionales como el Centro Carter participaron en anteriores procesos de observación electoral.

La última ocasión en la que la comunidad internacional supervisó las urnas, Hamás participó sin cortapisas y ganó. Un año después tomó el control de Gaza. La pregunta ahora es si las primeras elecciones palestinas en dos décadas se celebrarán y si podrían arrojar nuevas sorpresas.

Pero nada garantiza que vayan a celebrarse. De momento, penden de un fino hilo.

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