Fouzi Lekjaa, presidente de la Real Federación Marroquí de Fútbol (FRMF)
Fouzi Lekjaa, el próximo primer ministro de Marruecos que asegura que la final del Mundial será en Casablanca
Las elecciones legislativas de Marruecos han pasado sin pena ni gloria en la actualidad informativa de España, eclipsadas por el temor a una nueva entrada masiva de inmigrantes coincidiendo con los comicios y la crítica situación que atraviesa Ceuta casi dos meses después del asalto de julio. En el propio país magrebí, los marroquíes han mostrado su rechazo a la política y al sistema con una abrumadora abstención del 61,9 %, la más alta en veinte años.
Todos saben que, voten lo que voten, nada es susceptible de grandes cambios. El rey Mohamed VI se arroga la designación de los ministros de Interior, Exteriores, Defensa y Asuntos Religiosos. Todas las decisiones de peso pasan por el Palacio Real, sin importar el gabinete de turno que haya salido de las urnas. Lo que se conoce como el Majzén, el «Estado profundo», es quien realmente tiene el control del régimen. Se trata de un selecto grupo de oligarcas y amigos de la infancia de Mohamed VI que conviven con las instituciones oficiales.
Como era de esperar, la formación más próxima al monarca ha salido victoriosa de las urnas. El Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), de corte liberal, reunió 97 de los 395 escaños en liza, según anunció este jueves el Ministerio del Interior marroquí. El PAM ha logrado once diputados más que en las elecciones de 2021, mientras que la Reagrupación Nacional de Independientes (RNI, conservadora), del primer ministro saliente, Aziz Ajanuch, se ha visto relegada a un segundo lugar, con 66 escaños. Con estos resultados, lo más probable es que Mohamed VI encargue al PAM formar gobierno.
El Partido de la Autenticidad y la Modernidad fue fundado en 2008 por Fouad Ali El Himma, uno de los principales consejeros del monarca alauí. Aunque el nombra de Fatima Zahra El Mansouri, ministra de Vivienda saliente, suena con fuerza entre los candidatos para ser el titular del nuevo Ejecutivo, es el presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, quien más ha destacado tras su salto a la política partidista este mismo 2026. A Lekjaa (1970, Berkane) se le asocia con la modernidad del fútbol del país magrebí y el reciente éxito de los Leones del Atlas, como se conoce a los jugadores de la selección nacional. Lo que le valió ser condecorado con la Orden del Trono en 2023.
Ingeniero agrónomo de carrera, cursó sus estudios en la elitista Escuela Nacional de la Administración para altos funcionarios. En 2011 se desempeñó como director de Presupuestos del Ministerio de Economía y Finanzas. En octubre de 2021, Mohamed VI lo nombró ministro delegado encargado del Presupuesto, cargo que mantiene actualmente. Paralelamente, en 2014 asumió la Presidencia de la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) y, bajo su batuta, se construyó, entre otras infraestructuras, la Academia de Fútbol Mohamed VI, ubicada entre Salé y Rabat.
Pero el gran escaparate llegó con el anuncio de la organización del Mundial 2030 junto a España y Portugal. Con esa meta, el gobierno ha puesto en marcha un programa de inversiones de unos 200.000 millones de euros en instalaciones deportivas e infraestructuras. Como muestra de ello, destaca la construcción del Estadio Hassan II, en Casablanca, cuyas obras se prevé que terminen en 2028 para que, como defendió en su momento el propio Lekjaa, albergue la final del Mundial. Pero, precisamente, todo este despliegue ha encendido las calles y puesto de manifiesto las desigualdades en un país donde la tasa de desempleo se sitúa en torno al 13 %, mientras que entre los jóvenes asciende al 37 %.
Hace ahora justo un año, la conocida como generación Z tomó las calles en todo el territorio para exigir la dimisión del Ajanuch –quien se ha resistido a presentarse a estas elecciones–, al que acusaban de corrupción. El grito de estas manifestaciones, «¡Menos estadios, más hospitales!», refleja perfectamente la realidad de un país en el que la gran mayoría de sus ciudadanos, sobre todo los jóvenes, denuncian la falta de inversión en servicios tan básicos como la educación o la sanidad, pero sí hay dinero para la construcción de estadios de fútbol. De convertirse en primer ministro, el tecnócrata Lekjaa tendrá que mediar entre el descontento de los marroquíes y las ansias por lograr la final del Mundial.