Fundado en 1910

¿Quién teme a María Corina? Delcy Rodríguez y Donald Trump cierran filas para frenar su vuelta a Venezuela

Ironías de la historia la democracia más sólida del mundo veta el regreso de la Premio Nobel de la Paz a Caracas con la complicidad de la exvicepresidenta de Maduro y ex ministra de Hugo Chávez que hoy está en la Presidencia al servicio de Washington

Delcy Rodríguez y Donald Trump con María Corina en la retaguardiaDavid Díaz

El golpe de efecto habría sido formidable. Delcy Rodríguez reunida con Donald Trump –o aprovechando su turno en la Asamblea General de Naciones Unidas– y María Corina Machado entrando de regreso a Venezuela. El plan era magnífico, pero la premio nobel de la Paz y líder de la oposición se topó de bruces con el bloqueo de Washington.

En siete ocasiones ha intentado Machado volver a Caracas y siete veces ha tenido que darse la vuelta o han abortado, por orden del Gobierno de Estados Unidos, un viaje que hace temblar a la presidenta interina y a los restos del régimen bolivariano que ahora comparten chupitos y mesa con los enviados especiales de Washington. También irrita y no es un detalle menor, al sector más intransigente del trumpismo y de la CIA. Todos ellos ven en la figura del la líder de Vente Venezuela, una amenaza para cumplir su hoja de ruta sin sobresaltos.

María Corina, como conoce medio mundo a esta mujer incansable al desaliento y a los reveses, insiste una y otra vez en que ha llegado la hora de volver. Lo anunció en una entrevista en el Wall Street Journal y en un ejercicio de diplomacia y sutileza, aseguró que en Washington «entienden mis razones». Verdad a medias, la jefa de la resistencia a la dictadura se esfuerza en no romper lazos con Washington. Los puentes para recorrer el camino de vuelta a su país bajo el paraguas de protección de EE. UU. están rotos, pero el pragmatismo impone no evidenciarlos.

El secretario de Estado, Marco Rubio, preguntado el miércoles en Nueva York por los bloqueos al regreso de Machado, negó conocer esa información. «No estoy enterado», dijo. Acto seguido, añadió: «María Corina es muy valiente, la conozco desde hace mucho tiempo y nos llevamos muy bien. Sin querer menospreciarla, hay que recodar que hay ocho millones de venezolanos que quieren volver a su país» añadió y mencionó el derecho de otros dirigentes en el exilio a volver y para que así sea precisó que se tienen que dar las condiciones.

El régimen que encabeza Delcy Rodríguez, rebautizada «la mucama de Trump», está dispuesto a entregar todo lo que haga falta a Estados Unidos a cambio de su inmunidad y si puede, mantenerse en el poder. Sabe que al republicano le quedan dos años para hacer y deshacer a su antojo y le ha servido en bandeja de oro (negro) la quinta parte de las reservas de petróleo.

En Nueva York, la «presidenta encargada», después de entrevistarse con el presidente de Estados Unidos y entender que en algún momento tendrá que abrir las urnas, proclamó: «En Venezuela habrá elecciones», pero no olvido añadir que «una elección debe ser una solución, no un generador de conflictos irreconciliables». ¿La fecha? Un misterio.

El departamento de Estado coordina ese pseudo periodo de transición a una democracia donde no hay fecha a la vista para elecciones. El hermano de Delcy, Jorge Rodríguez, ante la duda o frente a la discusión con Dinora Figuera, expresidenta de la Asamblea Nacional, para avanzar en reformas institucionales, levanta el teléfono y consulta directamente con Marco Rubio o, según fuentes muy cercanas, con alguno de los miembros de su equipo.

Como si una maldición hubiera caído sobre Venezuela el terremoto del 26 de junio vino a hundir más en la desgracia y la muerte de miles de venezolanos. La tragedia natural puso punto y final a la paciencia de María Corina. Quiere y va a volver. Es cuestión de tiempo y de buscar los atajos obligados para esquivar las prohibiciones no escritas y vetos de Washington. ¿Una marcha acompañada de cámaras, prensa y exiliados? Todo es posible.

Tratar de entrar en Venezuela por las «trochas» es más que complicado, hacerlo en barco ya ha visto que, al menos ahora, no es viable porque la CIA tiene oídos y ojos en todas partes. La excusa del fracaso de la última intentona fue un «problema técnico» de una embarcación que estaba en perfectas condiciones. En avión le dan la vuelta, como hicieron en Curazao y en líneas comerciales con la puerta en la cara.

Machado no es una delincuente y tener que recurrir a las rutas de los criminales le molesta. Pero, quizás, lo que más le irrite sea la comprobación de que la traición se ha instalado en los despachos de Washington. Dicho de otro modo, el miedo de ese Gobierno a que vuelva y una vez mas, demuestre que es capaz de mover millones en las urnas y fuera de ellas.

El abogado Jose Amalio Graterol, secretario político de Vente Venezuela en Estados Unidos, se pregunta desde Miami en Univisión: «¿Cuál es el miedo [al regreso de María Corina]?, ¿Salir del poder? ¿Evitar que se sepa qué negocios sucios o corruptos se están haciendo hoy en Venezuela? Esta es la gran demostración de que esto no va por buen camino», lamenta.