Las etiquetas llevan en funcionamiento desde 2018
Electrificación
Así es la superetiqueta de la DGT que te permite circular en cualquier ciudad
La electrificación acelerada del mercado provoca situaciones de difícil explicación en lo referente al etiquetado de automóviles
En el año 2018 la DGT decidió poner en funcionamiento el actual sistema de etiquetas medioambientales tal y como lo conocemos hoy en día. Entonces los coches híbridos enchufables apenas existían, y los únicos híbridos conocidos eran los autorrecargables, a imagen y semejanza de los Toyota Prius.
Ya entonces se creaba una laguna legal cuanto menos cuestionable que abría la puerta a que coches muy potentes obtuvieran la etiqueta Cero. Hablamos de los híbridos enchufables, que ya entonces disponían de esta etiqueta con el mero hecho de superar una autonomía en modo eléctrico de 40 kilómetros.
¿Cambios de etiqueta?
Pese a que durante este tiempo se ha hablado de posibles cambios en el etiquetado, lo cierto es que la DGT no ha querido llevar a cabo modificación alguna, pues perjudicaría a los vehículos híbridos enchufables.
Coches híbridos como este Land Rover de 400 caballos puede circular siempre en modo eléctrico
Este tipo de automóviles son los electrificados más vendidos en países como España, que aún no han dado el salto hacia la electrificación definitiva.
Tecnología de transición
Se trata de una tecnología de transición hacia los coches 100 % eléctricos, pues permiten viajar con el motor eléctrico entre 40 y 100 kilómetros, para posteriormente poner en funcionamiento el propulsor de combustible de manera que podemos seguir viaje sin limitaciones.
Este tipo de automóviles son calificados a día de hoy con la etiqueta Cero, pese a que nadie controla en qué modo de motor funcionan. Es cierto que estos vehículos pueden circular ya más de 100 kilómetros en eléctrico, aunque la realidad es que no hay forma ninguna de controlar qué tipo de motor están usando.
El Mercedes-AMG Clase S 63 AMG, 802 caballos de híbrido enchufable
En algunas ciudades, como París, se ha optado por identificarlos con una luz que se enciende cuando van en modo eléctrico lo que impide que circulen por el centro en otro modo que no sea el eléctrico, salvo que quieran volver a casa con una multa.
Híbridos que no se cargan nunca
Pero en España, por el momento, no se ha hecho efectivo este mecanismo, de tal manera que los propios fabricantes han constatado que numerosos propietarios de vehículos híbridos enchufables no cargan jamás la batería.
En el extremo contrario también están los propietarios que hace un uso intensivo del modo eléctrico, lo que les lleva a no utilizar nunca el combustible del depósito, por lo que las marcas les recomiendan utilizar el coche en modo de combustión de manera periódica, pues el combustible puede llegar a caducar a los tres meses, lo que puede provocar una avería en el propulsor.
Estos híbridos enchufables tienen libertad absoluta en las Zonas de Bajas Emisiones
De esta forma estamos ante la superetiqueta de la DGT, pues la etiqueta Cero aglutina bajo su paraguas a diferentes modalidades mecánicas, unas más ecológicas que otras, cuando la realidad es que debería tratarse de una etiqueta exclusiva para los coches eléctricos o de hidrógeno.
Ventas marginales
El problemas es que las ventas de coches 100 % eléctricos en países como España no llegan ni a un 3,8 % del mercado, mientras que los híbridos enchufables rozan ya el 7 %.
En las ciudades con Zonas de Bajas Emisiones, como Madrid y Barcelona la etiqueta Cero es sinónimo de carta blanca, pues nos permite circular cualquier hora y en cualquier calle, así como estacionar sin limitaciones de tiempo.