El olor a tabaco en un coche resulta repulsivo
Práctico y útil
Trucos para quitar el olor del tabaco de un coche
Basta un solo cigarrillo con las ventanillas cerradas para que el habitáculo de un automóvil se impregne de un olor ácido y casi nauseabundo que afecta incluso al valor del propio coche
El olor a tabaco en un coche es una de las cosas más desagradables que puede haber, su efecto es tan perjudicial que afecta incluso al precio de venta del propio automóvil. De hecho, en el mercado de segunda mano los coches que huelen a tabaco tienen peor precio de reventa.
Los cigarrillos y los puros generan un olor ácido que penetra hasta el recoveco más escondido de un automóvil, impregnando las tapicerías y los textiles que cubren el techo y las puertas de una peste ácida que echa para atrás a todo aquel que entra en el coche, incluso a los propios fumadores.
Asqueroso, sin más
En algunos casos el humo del tabaco, la nicotina y el alquitrán acaba por teñir de amarillo tanto partes del salpicadero cercanas al cenicero como el techo del automóvil, realmente asqueroso.
Los conductos de climatización se impregnan de tabaco
La realidad es que el mejor consejo que se puede dar a alguien que va a comprar un automóvil con este problema es que busque otro, pues hemos presenciado casos en los que ninguna de las soluciones han surtido efecto. El principal problema del humo del tabaco es que se mete por los conductos de la climatización del vehículo, por lo tanto tan pronto como la activamos el nauseabundo olor invade de nuevo todo el habitáculo.
Trucos inútiles
A caballo entre las leyendas urbanas y la realidad es habitual escuchar que para eliminarlo basta con meter un calcetín viejo dentro del coche relleno con granos de café o con piedras de carbón de barbacoa. Ambos productos deberían absorber el mal olor, pero es perder el tiempo.
Cuidado también con los ambientadores porque no solo no eliminarás el olor a tabaco, sino que se mezclarán y será aún peor.
Los ambientadores pueden empeorar el problema
La única solución es laboriosa y lleva mucho tiempo. Por un lado hay que hacer una limpieza integral del coche. Integral nos referimos incluso a las tapicerías, que pueden frotarse con agua y jabón y un chorrito de amoniaco. El amoniaco es capaz de hacer maravillas a la hora de limpiar tapicerías y plásticos, pero nunca en exceso.
El amoniaco es tu amigo
Después conviene echar alguna espuma limpiadora sobre asientos y tapicerías, estas espumas penetran en el propio material mullido del asiento, que también estará impregnado del olor. 24 horas después habrá que aspirar todo el interior para retirar los restos de espuma.
Esta limpieza integral lleva horas de trabajo y es muy probable que el olor siga presente, pues aún estará alojado en los conductos de climatización.
Tratamiento de ozono, la única solución
Llegados a este punto sólo queda el tratamiento por ozono, se trata de un producto que descompone las moléculas del mal olor en su origen y que tienen capacidad de penetrar en la climatización al tratarse de un gas, de hecho sigue el mismo camino que hace el humo del tabaco.
Ojo al ozono
El problema es que el ozono puede ser perjudicial para el interior del vehículo y conviene no repetirlo. Además el coche debe permanecer 24 horas cerrado.
Hay empresas que realizan todo el proceso completo por algo más de 200 euros, y también cabe la posibilidad de comprar una máquina portátil de ozono que cuesta en torno a los 100 euros.
Esta solución es válida para cualquier otra cosa, desde el olor a vómito provocado por un niño hasta el que provoca dejar olvidada la basura en el maletero en pleno mes de agosto.