Aparentemente el Tesla no tiene tiradores
Práctico
La chapuza que hacen los taxistas en su Tesla para que los clientes puedan abrir la puerta
Este tipo de tiradores se utiliza por motivos aerodinámicos, pero su funcionamiento es sencillamente horroroso
El fabricante norteamericano Tesla ha logrado posicionar sus coches como si pertenecieran al segmento de lujo del mercado, cuando la realidad es que la calidad de fabricación no es extraordinaria, y está realmente alejada de marcas como Audi, Mercedes o BMW, que aparentemente son sus rivales.
De hecho, ahora que las primeras unidades empiezan a envejecer, los propietarios muestra en redes sociales los defectos que comienzan a lucir sus vehículos, unos defectos que son importantes y numerosos.
Caros y malos
La verdad es que se trata de una operación de marketing perfecta, pues le ha permitido a Tesla posicionar los coches a un precio elevado para luego bajar su coste conforme aumenta la producción, una jugada perfecta.
Así se abre la puerta del Tesla
La realidad es que a día de hoy miles de taxistas se están decidiendo por comprar este coche, además del ahorro que supone conducir un eléctrico, hay que tener en cuenta los beneficios que aporta a la hora de circular por las ciudades.
Lo que no contaban los taxistas es que la elaborada aerodinámica del coche ha obligado a la marca a escamotear los tiradores en la carrocería del coche, desplegándose al presionar con el dedo y hacer palanca, pues no salen de forma automática.
La solución de algunos taxi en Valencia es tan increíble como funcional
Es una maniobra sencilla para los que conocen el coche, pero en el caso de los taxis los clientes no dan con ella, lo que obliga a los conductores a bajarse y abrirles la puerta.
Así queda el tirador pegado a la puerta
Inicialmente se popularizó la utilización de una pequeña pegatina que indica cómo proceder para abrir la puerta, pero en Valencia los taxistas han ido un paso más allá…
Su solución ha sido pegar un tirador en las puertas que utilizan los clientes, este tirador es una especie de asa que permite tirar y abrir la puerta como si se tratara de un coche convencional.
Una solución útil pero un tanto cutre para un coche que cuesta la friolera de 50.000 euros para arriba y que se vende como lujo.