El suceso ocurrió a finales de septiembre en la autopista Burgos-León
Sanciones
La DGT lo tiene claro: 6.000 euros de multa y seis puntos por utilizar este avisador de radares
Algunos de estos dispositivos llegan a emitir frecuencias que alteran el funcionamiento de los aparatos de la Guardia Civil
La carretera A-231 que une las localidades de Burgos y León debe tener algo especial que incita a la velocidad, si no no se entiende que en solo seis meses la Guardia Civil haya denunciado dos infracciones muy graves por utilizar dispositivos que anticipan la presencia de radares de la DGT en la misma.
Tal y como es conocido, desde la entrada en vigor del último código de circulación la utilización de dispositivos de detección de radares está prohibida en España. No sólo está prohibida, sino que se trata de una de las infracciones más graves que se puede cometer al volante en España.
Tres tipos de aparatos
Conviene distinguir entre tres tipos de tecnologías: avisadores, detectores e inhibidores.
Instalación de un inhibidor escondido en el coche
Los avisadores simples están permitidos por el momento, aunque la DGT anunció en su día su intención de 'meterles mano'. Dentro de esta categoría están las aplicaciones de móvil y los navegadores que avisan de los lugares donde están ubicados radares fijos o donde suele haber móviles. Disponen también de la opción de que otros conductores avisen desde su dispositivo de la presencia de un radar.
100 % prohibidos
En el apartado de prohibidos están los detectores e inhibidores. Los primeros se limitan a buscar las frecuencias y ondas de los radares de la policía a distancia y avisan al conductor cuando las encuentran. En este caso la multa es de 500 euros y tres puntos.
Detector de radar descubierto en un coche por la Guardia Civil
Los inhibidores van un paso más allá y distorsionan las ondas de medición de los radares de la policía, lo que provoca que el aparato no pueda medir la velocidad del coche. En este caso la sanción es de 6.000 euros y seis puntos.
Guerra electrónica
Este es el caso del conductor sancionado en un control de la policía que intentó esquivar el conductor, lo que dio la voz de alarma a los agentes, que ha sido sancionado con 6.000 euros y seis puntos del carnet.
En paralelo el código de circulación establece una multa de 30.000 euros para el taller responsable de la instalación del dispositivo, algo que normalmente acaba confesando el propio conductor.