Loa animales no escuchan venir a los coches eléctricos
Protección animal
Protectoras de animales denuncian que los coches eléctricos son una amenaza para perros y gatos
Los estudios indican que el riesgo de atropello de los coches eléctricos es un 40 % superior al de los coches convencionales
Los coches eléctricos han llegado para revolucionar la automoción y todo lo que le rodea. En este caso sus defensores alaban siempre sus cero emisiones y su confort acústico, pues no emiten apenas ruidos en movimiento, pero sus detractores exponen también sus cosas menos buenas.
En este caso la queja llega desde asociaciones de defensa de animales norteamericanas, que explican que los coches eléctricos son un verdadero peligro para los animales domésticos y salvajes.
Sin ruido ninguno
La queja se centra en los problemas que genera la falta de sonoridad de este tipo de vehículos. En el caso de los gatos el problema es muy sencillo de entender, pues están acostumbrados a dormir en los bajos de los coches, aprovechando las zonas que están calientes cuando los dueños de los aparcan.
Los gatos acostumbran a dormir en las zonas calientes de los coches
En los coches con motor de combustión salen huyendo tan pronto como escuchan el ruido del motor, algo que no ocurre en los coches eléctricos, que echan a andar directamente sin el menor aviso.
Más atropellos
Por si esto fuera poco, a los coches eléctricos no se les oye venir pues, a no ser que sus fabricantes hayan implementado algún tipo de ruido exterior, apenas se escucha un susurro. Esto hace que los animales no se asusten y crucen la calzada sin ningún miedo.
De hecho en algunos países ya es obligatorio que los coches eléctricos emitan algún tipo de zumbido cuando circulan.
Pasará algún tiempo hasta que la convivencia con los coches eléctricos se normalice
Esto tiene dos consecuencias. Por un lado el riesgo de atropello de animales salvajes es mayor y, por otro, los perros domésticos también tienen más riesgo de atropello. Un problema también patente en los perros guía que ayudan a personas invidentes.
Por otro lado, en países con una tasa de coches eléctricos muy superior a la española, como Suecia, Noruega o Finlandia están teniendo problemas con la orina de los perros, que llega a ser extremadamente corrosiva con los cargadores, por lo que se han visto obligados a utilizar materiales muy resistentes en su fabricación.
El problema hace referencia tanto a los postes eléctricos como a los propios cables que usan los coches y que acaban arrastrando por el suelo.