Un Armstrong Siddeley Hurricane de 1946, su primer trabajo

Un Armstrong Siddeley Hurricane de 1946, su primer trabajo

Clásicos

Los coches Frankenstein de Munir: un restaurador de automóviles en las cloacas del infierno

Ingenio y coches viejos han servido a este artesano para devolver a la vida estos coches clásicos que están en paradero desconocido hoy

La historia de Munir al-Shandi es la historia de la vida dentro de la muerte. Munir no sabe de guerras ni quiere saber, Munir sabe de coches.
Durante doce años trabajó en los Emiratos Árabes Unidos, y con la llegada de la supuesta tranquilidad volvió a Gaza en 2009, donde con lo ahorrado en los ricos Emiratos logró montar un pequeño taller donde llevar a cabo su pasión: restaurar coches antiguos.

Un viejo taller

Su primera obra fue un Armstrong Siddeley Hurricane de 1946 que compró a un anciano que lo guardaba desde hace décadas en su garaje. Entonces pagó 3.000 euros por él, era un motor y poco más.
El Armstrong Siddeley Hurricane ya restaurado en las calles de Gaza

El Armstrong Siddeley Hurricane ya restaurado en las calles de Gaza

Se trata de un clásico muy valorado por los expertos, pero no muy conocido. Sus inicios fueron muy complicados, pues su intento por conseguir piezas y recambios oficiales para la restauración fueron inútiles, pues los paraban en la frontera al ser confundidas con material militar para construir armas.

Un coche Frankestein

Es cierto que algunos amigos lograron hacerle llegar algunas piezas clave a través de Egipto, sin las cuales hubiera sido imposible.
Así, Munir optó por utilizar piezas de otros vehículos que tenía a mano para la restauración, por ejemplo la parrilla delantera es la de un Audi de los años 60, utilizando también componentes de un Ford de 1951 y de un Saab de 1975. En total invirtió unos 10.000 dólares en la restauración.
El Mercedes Gazelle, su última restauración

El Mercedes Gazelle, su última restauración

La segunda de sus creaciones que terminó hace unos dos años fue un Mercedes Gazelle. En este caso el resultado es espectacular si tenemos en cuenta que en Gaza no existe nada parecido, incluso lo ha utilizado en algunos servicios públicos y grabaciones, pues no quiere venderlos, simplemente los alquila.
Munir en su taller de Gaza con sus dos creaciones

Munir en su taller de Gaza con sus dos creaciones

En una de sus entrevistas antes de la guerra declaró que su sueño era llevar sus coches a un salón internacional de automóviles, aunque a día de hoy se desconoce el paradero tanto del propio Munir como de sus dos joyas con ruedas…
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