Elon Musk asiste al desplome mundial de Tesla
Coche eléctrico
Elon Musk hipoteca Tesla a cambio de seguir con su meteórica carrera política
La meteórica carrera política del multimillonario norteamericano está teniendo un coste inesperado en su empresa con los valores de Tesla desplomados en bolsa y las ventas en caída libre
Resulta difícil monetizar el coste que ha tenido para Elon Musk su meteórica carrera política. Sólo durante las elecciones aportó de su bolsillo más de 260 millones de dólares para apoyar en su campaña a Trump, convirtiéndose en su principal mecenas.
A pesar de que no hay confirmación oficial dicen que no percibe la menor remuneración por su trabajo para la Administración de los Estados Unidos, al menos que se sepa, aunque otra cosa son los contratos públicos de los que puede beneficiarse algunas de sus numerosas empresas.
Pago en especie
Lo que sí que es cuantificable es la ruina en la que ha sumido a una de sus principales empresas, Tesla, desde su llegada a la Casa Blanca, donde al parecer se pasea como Pedro por su casa, convirtiéndose en más que un simple funcionario de la Administración Trump.
Musk goza de libertad absoluta en el Gobierno de Trump
Su posicionamiento político demasiado cercano a la extrema derecha tras su polémico saludo a la romana o el numerito de la sierra mecánica junto a Miley han hecho desplomarse las ventas de su compañía en todo el mundo por un fenómeno de contagio difícil de explicar.
Golpes de efecto
Hay que tener en cuenta que el coche eléctrico se ha convertido en un icono para los movimientos ecologistas y de izquierdas en el mundo, por lo que muchos de sus compradores le han dado la espalda a Musk y con ello a Tesla.
En Estados Unidos durante la campaña electoral llegaron a hacer unas curiosas pegatinas que podían verse en muchos de sus coches en las que se leía «Me compré este coche antes de que Musk perdiera la cabeza!», toda una declaración de intenciones.
La pegatina que se ha hecho popular entre los propietarios de Tesla
La realidad es que las ventas de Tesla en los Estados Unidos se han desplomado casi un 25 % desde su llegada al despacho oval.
El año pasado sus matriculaciones ya cayeron un 1 %, un dato muy significativo para una multinacional acostumbrada a crecer en volumen entre un 30 y un 40 % al año. Entre diciembre y enero sus ventas en los Estados Unidos se desplomaron un 25 %, mientras que en Europa las cosas no van mucho mejor.
Bofetón comercial
En el Viejo Continente se han matriculado un 45 % menos de Tesla que el año pasado, un bofetón comercial difícil de digerir, matriculando sólo 9.900 unidades frente a las más de 18.000 del año pasado.
En España las cosas son incluso peores, pues sus ventas en el mes de enero cayeron un 76 %, matriculando menos de 270 coches, unas cifras realmente insignificante para lo que estábamos acostumbrados.
Los Tesla se amontonan en las campas
Todo esto ha tenido reflejo inmediato en su cotización en bolsa, pues ha caído de su valor máximo, unos 480 dólares por acción a menos de 300, un 38 % sólo en lo que va de año. Con ello el valor de Tesla ha caído ya del billón de dólares, unas pérdidas para el bolsillo de Musk de unos 130.000 millones de dólares en el último trimestre.
Desde el entorno de la compañía hablan de motivos puramente comerciales como la renovación de algunos de sus modelos, en concreto el Model Y, y a efectos coyunturales derivados de la guerra arancelaria abierta por Trump, pero la realidad es que el posicionamiento político tan extremo de Musk podría ser la única razón real que justificase la situación tan extrema de la compañía.