Es imprescindible que la correa toque el suelo
Práctico
¿Qué es y para qué sirve esta cinta de goma que llevan algunos coches colgando y cuesta 2 euros?
La función real de este accesorio tiene poco que ver con lo que muchos piensan y tiene un precio muy barato
Los lectores entrados en años sabrán perfectamente lo que es una cinta feliz, una correa de goma que llevaban colgando en la parte trasera miles de coches en los años 70 y 80.
En aquel momento la leyenda urbana en torno a esta peculiar goma decía que evitaba que los ocupantes del coche se marearan, nada más lejos de la realidad, simplemente una leyenda urbana que en aquel momento la hizo muy popular entre los conductores.
No había coche sin ella
Pero la realidad es que su función tenía poco que ver con los mareos, se trataba de una toma de tierra que evitaba que a electricidad estática se acumulara en el coche y terminara por dar calambre al conductor cuando tocaba la puerta al subirse o bajarse del automóvil.
La versión original, en su momento conocida como cinta feliz
En aquel momento se usaba incluso como objeto de decoración, pues no había coche de la época que no la llevara. Entonces costaba menos de 10 euros, se vendía en los supermercados o grandes superficies de la época en la sección de automóvil y se fijaba fácilmente con una agarradera.
Cinta feliz
Hoy es sólo un recuerdo del pasado junto con muchos otros elementos que ya han desaparecido de los coches o lo están haciendo, cosas como los ceniceros o los accesorios aerodinámicos que se ponían en las ventanillas para llevarlas abiertas sin que entrara corriente cuando el coche estaba en movimiento.
Aún es posible comprarlo en internet, aunque su diseño ha evolucionado, y es habitual que lo pongan en sus coches aquellos que matriculan sus vehículos como históricos por cuestiones estéticas, pues los coches de hoy en día cuentan con sistemas que evitan que los coches den esos molestos calambrazos al tocarlos, aunque no es imposible.
La cita era muy habitual en estos años
De hecho en el pasado llegó a haber problemas de combustión espontánea en algunos coches mientras repostaban por la chispa que generaba la electricidad estática.