El dictador coreano bajando de su coche oficial

El dictador coreano bajando de su coche oficial

El dictador

El rarísimo coche de Kim Jong-un y el descuido que puede costarle unas vacaciones en Siberia a sus asistentes

En Corea del Norte un descuido así puede suponer un problema muy serio para cualquiera de los miembros de la escolta del caprichoso dictador

Kim Jong-un es uno de los dictadores más salvajes que queda en el mundo, tanto que su mera presencia provoca tanto miedo como respeto entre la población de Corea del Norte.

En sus escasas apariciones públicas todo está medido al milímetro, desde el momento en que se baja del coche hasta el lugar en el que para o el papel de sus asistentes.

Medido al milímetro

Hace unos meses se hizo viral el pequeño roce al aparcar que uno de sus chóferes tuvo con su Mercedes presidencial que le costó un buen disgusto, ahora el problema es para sus asistentes personales, que han cometido una ofensa en toda regla cuando Kim Jong-un llegaba a un acto oficial a bordo de su coche ruso.

El abrigo de KJS toca el suelo cuando se lo quita al bajar del coche

El abrigo de Kim Jong-un toca el suelo cuando se lo quita al bajar del coche

Para empezar conviene poner en contexto de qué coche se trata, es un Aurus Senat, un vehículo ruso que le regaló personalmente Putin en uno de sus últimos encuentros.

Seguridad absoluta

Estamos ante un gran desconocido, un vehículo tipo limusina de lujo con todas las medidas de seguridad imaginables, de hecho nace como rival directo del Cadillac de Trump, la Bestia.

El coche del dictador

El coche del dictador coreano

Este vehículo tiene un motor V8 híbrido de 4.4 litros que genera más de 590 caballos, con tracción integral y es capaz de superar los 200 kilómetros a la hora.

Momento en que uno de los asistentes sale corriendo para ayudarle, ya es tarde

Momento en que uno de los asistentes sale corriendo para ayudarle, ya es tarde

Aunque parezca insignificante el descuido va a costarle un buen disgusto a sus asistentes, que cometieron el gran error de no ayudar a Kim Jong-un a quitarse el abrigo y acabó arrastrando por el suelo.

Resulta casi gracioso ver cómo los dos salen corriendo en su auxilio cuanto contemplan con pánico como arrastra parte del abrigo por el suelo, aunque parezca mentira en un país como este un error así puede costarte acabar en la guerra de Ucrania o en uno de los hoteles especiales para enemigos del régimen que comparte con Putin en Siberia.

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