Oliver Blume, actual CEO del grupo Volkswagen
Industria
La original receta de Oliver Blume, CEO de Volkswagen, para disparar las ventas de coches eléctricos
El directivo está convencido de que con este pequeño cambio los conductores se verán mucho más convencidos a la hora de dar el salto al coche eléctrico
Hace ya años que comenzó la travesía del desierto para los fabricantes europeos, que ven como hace casi una década viraron toda su producción hacia el coche eléctrico y a día de hoy las ventas ni justifican ni sostienen este giro industrial.
De hecho en los grandes grupos europeos se han sucedido los máximos responsables incapaces de mejorar las ventas de coches eléctricos, pues el mercado es el que es y no existen milagros comerciales que les permitan llegar a los niveles de matriculaciones de coches eléctricos previstos.
No hay milagros
Afortunadamente a día de hoy ya existe un diagnóstico común por parte de los fabricantes, que viene a ser que el mercado aún no está lo suficientemente maduro como para hablar de su completa electrificación, por lo que piden a Bruselas que retrase la prohibición de los coches con motor de combustión más allá de 2035.
El directivo considera que el mercado no está maduro para el eléctrico
Oliver Blume, CEO de Volkswagen, abría una nueva vía de trabajo recientemente cuando además de subvenciones y un entorno favorable a la venta de eléctricos pedía públicamente algo que nadie había dicho hasta ahora.
Nadie lo ha pedido
El ejecutivo exige a Europa una «mejora en la infraestructura de carga, especialmente en las ciudades y en los pueblos, donde menos cargadores hay y más se necesitan» y lo realmente interesante, Blume pedía «precios de carga más baratos».
Su petición tiene que ver con los cargadores rápidos
No tiene sentido hablar del bajo coste de uso de los eléctricos frente a los coches de gasolina como una de sus principales ventajas y luego tener que pagar el kilovatio en carretera a 0,70 o 0,80 céntimos, por encima del precio de la gasolina de 98 octanos.
Lógicamente el coste de uso inferior es una de las principales ventajas que pueden hacer valer los coches eléctricos frente a los que tienen motor de gasolina, ya sea híbrido o no, e incluso frente a los diésel.