Imagen de un vehículo con las lunas tintadas
Práctico
Por qué algunos conductores tintan los cristales del coche aunque sea ilegal: «Es más barato que pagar multas»
Han encontrado una incongruencia en el Reglamento de Circulación que aprovechan para cometer infracciones
Dice una frase popular que «hecha la ley, hecha la trampa». Una verdad como un templo si nos ceñimos a lo que hacen estos conductores que tintan de negro los cristales delanteros de su vehículo, aun a sabiendas de que es ilegal.
De acuerdo con Reglamento General de Circulación, los cristales delanteros no pueden tintarse nunca de oscuro. Bien es cierto que pueden usarse determinadas láminas de protección solar siempre que se vea perfectamente el habitáculo del coche. De hecho, los únicos que cristales que pueden oscurecerse son los traseros.
No se pueden oscurecer
Curiosamente en esta publicación que se ha hecho popular en redes sociales, explican por qué algunos conductores siguen tiñéndolos a pesar de ser ilegal. La realidad es, que tal y como explica la multa, por llevar los cristales delanteros tintados es menor que la sanción por que te pillen hablando por el teléfono móvil.
Con estas láminas no se ve nada de lo que pasa dentro
De hecho, si llevamos los cristales delanteros tintados la multa puede ir de 100 a 200 euros en función de lo que considere el agente, si es una infracción leve o grave, todo ello sin retirada de puntos y solo en casos muy excepcionales pueden determinar la inmovilización del vehículo salvo que quite las láminas adhesivas in situ.
La sanción es menor
Este tipo de cristales oscurecidos impedirían a los agentes ver infracciones como por ejemplo hablar con el teléfono móvil mientras conducimos o manipularlo, en cuyo caso la sanción es de hasta 200 euros e incluye la retirada de hasta seis puntos del carnet de conducir.
El tintado suele hacerse con láminas
Una laguna legal que esperemos que algún día corrijan en el Reglamento General de Circulación, pues no se entiende muy bien este tipo de incongruencias.
Existe una única excepción en la que se pueden oscurecer los cristales, que es por enfermedad del conductor y con un certificado médico, en este caso se trata del lupus, una patología que empeora con el sol.