Imagen de un control de alcoholemia en Grecia

Imagen de un control de alcoholemia en Grecia

Tráfico

La DGT no da crédito de lo que pasa en Grecia con los controles de alcoholemia y teme que llegue a España

La trampa de los conductores griegos para pasarse los controles de alcoholemia aunque hayan bebido preocupa ya en el resto de Europa por el peligro de que se extienda

Parece que la seguridad vial se está convirtiendo en un problema en toda Europa, con gobiernos cada vez más restrictivos en materia de tráfico que basan en los radares y las multas el grueso del trabajo.

Se trata de un tipo de funcionamiento que por desgracia no está dando resultados a la hora de reducir la siniestralidad en carretera y está provocando que los conductores se muestren cada vez más críticos con los equivalentes a la DGT y traten de buscar artimañas para no pagar las multas.

Más controles y multas

En este caso el problema llega directamente desde Atenas, donde en respuesta al disparatado número de controles de alcoholemia que lleva a cabo la Policía Municipal de la ciudad los conductores han inventado un nuevo método para librarse de los mismos.

En la noche de Atenas se suceden los controles de alcoholemia

En la noche de Atenas se suceden los controles de alcoholemia

Así ha nacido la figura de los chiliadores, que son 'buenos samaritanos', o así se venden, que avisan a los conductores de la existencia de controles de alcoholemia durante la noche a las afueras de las principales discotecas y restaurantes.

Los avisadores

Así una vez que los conductores son apercibidos, si descubren que el conductor ha consumido alcohol se ofrecen a hacerse cargo del vehículo y pasarles el control de alcoholemia con ellos dentro por el equivalente a 20 euros, lo que hacen es conducir hasta superar el mismo y devolverles el automóvil.

Imagen de un control de alcoholemia urbano

El miedo es que está técnica se extienda a otros países

Se trata de una técnica contra la que el Gobierno griego no tiene claro cómo luchar, pues no es fácil demostrar que ha habido un intercambio económico a cambio de ponerse a los mandos de un coche, una situación complicada de solucionar y por la que en el resto de Europa muestran ya preocupación.

De hecho en España, con la ley en la mano, no sería muy sencillo sancionar al conductor salvo que los agentes le hayan visto al volante del vehículo y dé positivo en el test de alcoholemia.

Sí podrían sancionar a los avisadores, pues está prohibido avisar de la presencia de un control de alcoholemia o de cualquier otro tipo en virtud de la Ley de Seguridad Ciudadana.

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