Josep María Recasens durante la presentación del Plan

Josep María Recasens durante la presentación del Plan

Industria

Recasens, presidente de Anfac y Renault España: «China nos está ganando el partido, es competencia desleal»

El directivo español denuncia la situación de desprotección en la que se encuentra el automóvil europeo y español frente a la ofensiva de las marcas chinas

Josep María Recasens es actualmente uno de los directivos españoles con un puesto más destacado dentro de la automoción mundial como presidente de Renault España y director mundial de Estrategia del Grupo, cargos a los que suma la presidencia de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), la patronal del automóvil en España.

Recasens está detrás de algunos de los movimientos estratégicos más importantes que ha dado el automóvil español los últimos años, como por ejemplo el Plan Auto 2030 con el que se comprometió el Gobierno de Pedro Sánchez en diciembre del año pasado.

Su hoja de ruta

Sus declaraciones suelen ser siempre sencillas y certeras, como las que ha realizado recientemente en las que ha puesto los puntos sobre las íes en lo que respecta a las relaciones entre el automóvil europeo y el chino.

Pedro Sánchez en la presentación del Plan Auto 2030 español

Recasens, uno de los mayores impulsores del Plan Auto 2030

El máximo responsable de Anfac ha reconocido que la «competencia absolutamente desleal de China ha puesto en jaque» a la industria europea del automóvil, un sector que nunca antes había tenido que hacer frente a una amenaza tan directa.

China es una amenaza

Tal y como ha destacado el directivo, las nuevas marcas asiáticas no se rigen por los mecanismo tradicionales del capitalismo, tal y como ocurre en Europa, sino que buscan otros objeticos como «la supremacía tecnológica», algo que ha provocado que «estemos perdiendo el partido, aunque afortunadamente no por goleada».

El problema es que en China los costes de producción son un tercio menores, pues las reglas no son las mismas, por lo que Europa debería de intervenir. En su opinión la clave está en que Bruselas obligue a las marcas chinas a producir en Europa, «al igual que ellos nos obligaron a producir allí hace décadas», lo que encajaría con la filosofía que trata de poner en marcha Bruselas de Made in Europe.

Barco Ro-Ro cargado con coches chinos que desembarca en Europa

La clave está en que los coche no vengan montados de China

La raíz del problema es que el precio es clave actualmente para los cliente europeos, y es absolutamente imposible competir con los chinos en ese terreno, una realidad que afecta tanto al coche eléctrico como al coche de combustión, por lo que proteger solo «al coche eléctrico no es la solución».

Lo que está claro es que la burocracia y los cambios de normativa que lleva a cabo Bruselas constantemente no ayudan a los fabricantes europeos, pues dedican más tiempo a cumplir con ellos que al desarrollo de los automóviles nuevos.

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