Dos de los agentes durante un control de alcoholemia
Tráfico
Un Guardia Civil desvela en un control cuánto tarda en bajar el alcohol de la sangre después de beber
Este dato te permite saber cuánto tiempo tienes que esperar después de beber alcohol para ponerte al volante de un coche, aunque lo mejor sea no hacerlo
La Dirección General de Tráfico está disparando los controles de alcoholemia año tras año, solo en 2025 los agentes de Tráfico de la Guardia Civil llevaron a cabo entre 6,5 y 7 millones de controles de alcoholemia, una cifra que no para de crecer cada ejercicio.
En este caso lo que están detectando es que muchos conductores están dando positivo pese a que ellos se creen que ya están bien, el motivo fundamental es que no ha pasado el tiempo necesario entre que han dejado de beber y se ponen al volante.
Conducir cuando no deben
De hecho en los controles matutinos es habitual que gente que haya salido por la noche y se haya acostado tarde después de beber den positivo, pues aunque ellos no perciben síntomas todavía están bajo los efectos del alcohol, unos positivos muy comprometedores.
Un agente de la Guardia Civil de Tráfico en un control
Lo primero que hay que tener claro es que la curva de alcoholemia en sangre no comienza a bajar hasta que pasan un mínimo de entre 30 y 90 minutos en función de cada uno, pues la asimilación del alcohol varía muchísimo entre diferentes personas.
La asimilación varía mucho
A partir de aquí y tal como revela el agente, el alcohol en sangre bajaría a razón de 0,07 g/l por hora, una media genérica que invita a ser prudente para no ponernos al volante demasiado pronto después de beber.
Los controles son cada vez más habituales
Así las cosas una persona que haya arrojado un positivo de 0,50 g/litro puede tardar entre 5 y 6 horas en que su tasa de alcoholemia sea de cero, aunque la DGT recomienda no tocar el coche hasta un mínimo de 12 horas después de haber consumido alcohol. Hablamos de consumir dos o tres cervezas o copas de vino.
Una vez más conviene recordar que la curva de asimilación de alcohol es diferente en cada persona, por lo cual no es posible establecer una regla fija respecto al tiempo que hay que esperar para ponernos al volante de un coche después de beber. La mejor norma es que si piensas que existe la más mínima posibilidad de que des positivo, no te pongas al volante.