Las carreteras van a cambiar su configuración actual

Las carreteras van a cambiar su configuración actual

Tráfico

El BOE entrega los arcenes de las carreteras a los ciclistas: muchos de ellos van a convertirse en carriles bici

Se avecina un cambio histórico en las carreteras que por primera vez va a cambiar su morfología para acoger a más ciclistas

Hace ya más de cuatro años que la movilidad cambiaba de paradigma por completo y se daba paso a lo que se llamó la movilidad sostenible.

Este tipo de movilidad daba prioridad por este orden a los peatones, las bicicletas, los vehículos de movilidad personal y en general a cualquier tipo de vehículo que no tuviera motor, relegando a estos a la última plaza por importancia en la escala de movilidad.

Mejor sin motor

Se trata de un cambio de modelo que fue cuestionado desde el primer día de su aplicación, pues al final son los vehículos con motor de combustión los que corren con buena parte de los gastos del ecosistema de movilidad, es decir las carreteras e infraestructuras, que sufragan en buena parte con impuestos, combustibles…

Un ciclista circula por una calle peatonal de Valencia.

Hace tiempo que los coches no son bienvenidos en las calles de las ciudades

Así las cosas, desde que el nuevo Reglamento de Circulación entró en vigor en 2022 los coches han ido cediendo privilegios a estos vehículos, representantes de lo que ha venido a denominarse nueva movilidad. Uno de los últimos capítulos se abrió con la publicación en el BOE de sucesivas órdenes ministeriales e instrucciones que han modificado incluso la configuración de las carreteras tal y como las conocemos.

Cambian las carreteras

En este caso la clave va a estar en que todas las nuevas carreteras deben contar con un carril bici, siempre en recorridos cercanos a las ciudades, mientras en las ya existentes el plan pasa por sustituir el arcén ampliándolo si es necesario, por un carril bici.

En este caso, los carriles bici deben estar identificados como tales por señalización vertical y horizontal y separados de la carreteras por elementos físicos en la medida que sea posible, dejando claro que si la carretera no es lo suficientemente ancha y no es posible, no se llevará a cabo esta modificación.

Los problemas entre ciclistas y automóviles son constantes

La clave está en mejorar la convivencia

Con esta novedad la DGT intenta reducir el número de accidentes y fallecidos por accidente de tráfico entre ciclistas y vehículos a motor, los primeros forman parte de los considerados usuarios vulnerables y la DGT considera que como tales necesitan una protección especial.

Tal y como comprobamos a diario, la convivencia entre ciclistas y vehículos a motor en carretera no es sencilla, pues unos y otros no terminan de conocer y respetar la legislación al efecto, lo que es fuente habitual de problemas.

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