Arriortúa, un icono de la automoción mundial

Arriortúa, un icono de la automoción mundial

La anécdota con la que Superlópez consiguió que sus trabajadores produjeran coches de manera más barata

Cuando José Ignacio López de Arriortúa, conocido como Superlópez, llegó a Opel en el año 1980, lo primero que produjeron en la fábrica de Figueruelas (Zaragoza) fue el Corsa.

Para promover su ahorro de costes y la eficiencia en su fabricación, Superlópez hizo una prueba con sus trabajadores: desmontó el Corsa entero e hizo lo mismo con un Citroën, un Renault y un Ford Fiesta, que eran sus competidores. Les expuso las piezas y les invitó a que se fijaran en que no había gran diferencia entre ellas: la clave estaba en conseguir hacer lo mismo, pero más barato.

Invitó a sus trabajadores a que le enviaran ideas, y en los quince-veinte días siguientes le llegaron 25.000 sugerencias. Superlópez llamaba a sus empleados señores trabajadores, y ya se ve que conseguía motivarles y obtener de ellos mucho rendimiento.

Superlópez fue clave en un momento delicado y en cierto modo parecido al actual. La crisis del petróleo de 1973 había elevado los costes de producción y había que tratar de ser el más eficiente. Él lo consiguió, y llevó a que la industria europea del automóvil compitiera con la japonesa, liderada por Toyota. Ahora Europa tiene el reto de competir con la industria china.

López de Arriortúa disparó Opel desde la fábrica de Figueruelas, en Zaragoza, y luego hizo lo mismo con Volkswagen. Fallecido anteayer, ha sido sin duda uno de los empresarios españoles del motor más brillantes de todos los tiempos.

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