At the gas station.

El encarecimiento de los combustibles se explica por una doble vía fiscalGetty Images

Carburantes

La razón por la que la gasolina puede subir hasta 30 céntimos por litro en una semana

El diésel se encarecerá en torno a 23 céntimos por litro, una subida que podría aproximar su coste de venta a la barrera de los dos euros o incluso superarla

El paquete de medidas urgentes aprobado por el Gobierno para amortiguar el impacto de la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio tiene los días contados. Si el Consejo de Ministros no aprueba una nueva prórroga antes del próximo martes 30 de junio, las ayudas decaerán por completo, provocando un repunte inmediato en el precio de los carburantes a partir del 1 de julio, con un impacto directo sobre los consumidores y el tejido empresarial.

El encarecimiento de los combustibles se explica por una doble vía fiscal: el regreso del IVA del tipo reducido del 10 % al general del 21 % y la retirada definitiva de la rebaja sobre el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (IEH). En este escenario, la gasolina será el carburante más golpeado, con una subida estimada de cerca de 30 céntimos por litro.

Por su parte, el diésel se encarecerá en torno a 23 céntimos por litro, una subida que podría aproximar su coste de venta a la barrera de los dos euros o incluso superarla en los surtidores con tarifas más altas.

Para los ciudadanos, el fin del decreto se traducirá en un desembolso notable a la hora de repostar. Según los cálculos de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES), llenar un depósito medio de 50 litros pasará a costar unos 15 euros más en los vehículos de gasolina y cerca de 11 euros más en los coches de gasóleo.

Impacto en la competitividad sectorial

Más allá del impacto doméstico, el fin de las ayudas amenaza con lastrar la competitividad de los sectores productivos. El transporte por carretera se perfila como el gran perjudicado, seguido de actividades muy sensibles al coste energético como la agricultura, la pesca y la construcción.

A pesar de la inminencia de la fecha límite, el Ejecutivo no descarta prolongar el escudo energético si constata que persiste la inestabilidad en los mercados internacionales, aunque cualquier movimiento normativo requerirá antes consensuar un nuevo decreto y amarrar el apoyo de sus socios parlamentarios.

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