Dos guardias civiles sancionan a un conductor
Sanciones
La DGT dispara las multas de velocidad con un método tan antiguo como eficaz
Este verano es posible que suban aún más la recaudación por sanciones, pues este método ha estado siempre entre sus preferidos
El año pasado la DGT batía récord absoluto de sanciones tras poner más de 6 millones de multas, de las cuales unos 4 millones fueron de velocidad, esto supone una recaudación de unos 600 millones de euros, de los cuales unos 400 corresponden a las de velocidad.
Una cifra que va aumentando de año en año y que al final termina formando parte de los ingresos extraordinarios de la Administración, lo que significa que le viene fantástico para tapar determinados agujeros económicos que pueden aparecer a lo largo del año.
¿Dónde va el dinero?
Hace años se decía que el ministerio de Interior usaba el dinero de multas para pagar a confidentes, y hace mucho menos tiempo se ha llegado a decir que se ha usado para pagar determinados gastos corrientes de la Policía Nacional, ambos extremos sin confirmar.
Se van a multiplicar los radares en los que se reduce la velocidad
Cabe esperar que este mismo año vuelvan a subir las multas de tráfico por un sencillo motivo, la DGT ha puesto en marcha una campaña que va a colocar radares en zonas especialmente sensibles, especialmente en zonas en las que se están llevando a cabo obras de carretera.
Más recaudación
Hay que tener en cuenta que en estos tramos la velocidad está reducida a 50 o 60 kilómetros a la hora, lo que significa que es muy normal que los conductores caigan por simples descuidos.
Con esta campaña la DGT pretende proteger la integridad de los trabajadores y operarios de carretera, pues efectivamente los atropellos y accidentes suelen ocurrir, de hecho según las estadísticas en los últimos 5 años han fallecido 26 operarios de carretera por este motivo, un verdadero drama.
Los radares en travesía son tan rentables como habituales
El problema es precisamente que los que la propia DGT ha venido a llamar radares de obra provocan una auténtica sangría, entre otras cosas porque muchas veces se colocan en zonas donde la señalización de obra no se ha retirado pero no hay ni operarios. Colocar radares en zonas en las que la velocidad es anormalmente reducida es un método muy antiguo pero muy eficaz, de hecho siempre ha sido normal encontrarse con radares en travesías y lugares similares.