La historia de David y Sonia es la misma de miles de españoles

La historia de David y Sonia es la misma de miles de españoles

Economía doméstica

«O pagamos la gasolina o el alquiler»: el sueño de vivir en un chalet adosado fuera de la ciudad se convierte en una pesadilla por el precio del combustible

La subida del precio de los combustibles ha disparado ya esta partida en muchos hogares españoles en los que ha pasado de ser un 5 % del presupuesto mensual a un 10 %

David y Sonia son dos padres de familia que hace más de una década huyeron de Madrid por la subida del precio de la vivienda y se alquilaron una vivienda en una población a '20 minutos' de la plaza de Castilla, en el norte de la capital, una media verdad pues es cierto que cuando todos está de su parte tardan eso, pero lo habitual es que echen una hora.

En aquel momento el alquiler en Madrid les subía hasta los 1.200 euros, mientras alejándose del centro los chalet adosados no pasaban de 600 euros... con jardincito.

Billete sin retorno

El canon a pagar por vivir fuera de cualquier ciudad son los viajes diarios; hace años iban y venían juntos, pero ahora con los diferentes horarios y los niños tienen que ir en dos coches; resumiendo, que su gasto en carburante se ha multiplicado por dos en condiciones normales, pero la realidad es que se ha multiplicado por 3 o por 4.

La evolución del precio del combustible no deja lugar a error: lo que viene es peor

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Un caso que a día de hoy les ocurre a miles de residentes en las afueras de las ciudades, que se han encontrado con un sistema de transporte público que no está a la altura y no les cubre las necesidades, pues no llega hasta la red de viviendas y urbanizaciones que se han multiplicado fuera de las ciudades, mientras que el automóvil se ha convertido en un verdadero lujo.

El automóvil es un lujo

Hay que tener en cuenta que las familias españolas dedican de media entre un 30 y un 40 % de sus ingresos al alquiler o la hipoteca, a lo que hay que sumar entre un 15 y un 20 % a la alimentación, dos gastos imposibles de evitar o reducir. El problema es que la subida sostenida de carburantes se ha multiplicado por dos o por tres.

En este caso concreto y para recorrer 60 kilómetros al día en un coche diésel, 30 por sentido, hablamos de que hace unos años se gastaban al mes entre 120 y 150 euros por vehículo, que recorría del orden de 300 kilómetros a la semana, 1.200 al mes.

Ahora, con el gasóleo y la gasolina en la barrera de los 2 euros en las gasolineras premium, hablamos de unos 250 0 300 euros por coche al mes por coche, todo ello a las puertas de la subida de 20 céntimos por litro para la gasolina y de 5 céntimos para el gasóleo que nos espera el 1 de octubre, cuando terminan las ayudas oficiales del Gobierno a la gasolina y el gasóleo.

Vivir fuera de cualquier ciudad son atascos y es consumo constante de combustible

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Un panorama poco esperanzador en el que tal y como explican David y Sonia, «hay meses que pensamos en pagar solo la gasolina o el alquiler», pues el modelo que 'compraron' hace años de irse a vivir fuera de las ciudades se ha venido abajo con el precio de los carburantes.

De hecho si las cosas siguen así los especialistas vaticinan una caída brutal del consumo de combustible en toda Europa, pues por encima de la barrera de los 2 euros los hogares van a empezar a no poderlo pagar, y hay que tener en cuenta que en Alemania o Italia está ya más allá de los 2,5 euros por litro.

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