La estética es la principal virtud del nuevo Ypsilon
Lancia Ypsilon Posiblemente el utilitario más exclusivo del mercado, pero no aburrido
Desde la explosiva versión HF de 281 caballos hasta el funcional híbrido de 110, el Ypsilon es un coche que tiene casi de todo para que se venda aun más
Hace ya dos años que Stellantis decidía devolver a Lancia a la liga europea de las grandes marcas con la comercialización de un vehículo urbano con un punto más de calidad y personalidad que la media.
Se trataba de aplicar la receta que tradicionalmente había llevado a Lancia a ser quien fue, para lo cual eligió a su pequeño y carismático Ypsilon. Ahora, la gama ha crecido hasta ofrecer una oferta de versiones y posibilidades que lo convierten en el que probablemente sea el vehículo urbano más exclusivo que existe.
Bonito, exclusivo y... urbano
Desarrollado a partir de una plataforma común con los Opel Corsa y Peugeot 208, el Ypsilon tiene poco que ver con ellos. Basta ver su carrocería y sobre todo su interior para descubrir un nivel de acabados y una estética mucho más elaborados, un vehículo que podríamos posicionar en un imaginario segmento premium de los urbanos.
El interior se sale de lo normal por calidad y presencia
La carrocería mide 4 metros de largo y ofrece un habitáculo capaz en el que las plazas traseras son algo más justas de lo que ofrece el segmento, aunque hay que tener en cuenta que en este tipo de coches esas plazas solo suelen usarlas niños.
La carrocería destaca por una imagen moderna, sofisticada y elaborada, con una iluminación que destaca especialmente por la noche, con una firma lumínica que llama la atención tanto en el frontal como en la trasera. El vehículo está disponible en seis colores de carrocería Gris Granito, Pizarra, Blanco Mármol, Azul Lancia, Verde Jade y Gold, a los que se suman los Blue, Cuarzo y Naranja del acabado HF Line. Este vehículo anticipa la imagen de los dos modelos que tiene previstos lanzar la firma: el Gamma y el Delta.
Fantasía de colores
El interior destaca por un detalle un tanto diferenciador, y es que el habitáculo dispone de una especie de mesa en posición central entre los asientos. El conjunto incluye también dos pantallas de 10,25 pulgadas, una para el cuadro de instrumentos y otra para la multimedia. Juntos con estas pantallas, el salpicadero dispone también de una hilera de botones convencionales para el manejo de la climatización.
Como dice el refrán, para gustos están los colores
Todo ello acompañado de materiales de excelente calidad y terminaciones en terciopelo o aluminio. Un conjunto que como hemos dicho está un punto por encima de lo que es habitual en el mercado. Capítulo especial merecen las butacas, de excelente calidad y mullido, muy cómodas y de magnífica sujeción. El conjunto se completa con un maletero de 352 litros de capacidad para la variante híbrida y de 309 en las eléctricas.
Funcional y muy cómodo
En el apartado mecánico el Ypsilon está disponible con tres opciones de motor: eléctrico de 156 caballos y 425 kilómetros de autonomía, íbrida de 110 caballos y HF, un superdeportivo eléctrico de 281 caballos que hereda el mítico apellido de la competición.
Sobre el asfalto el refinamiento de la puesta en escena se traduce también a su comportamiento, un coche muy bien aislado que apenas transmite ruidos al habitáculo y que se muestra progresivo y cuidadoso con los ocupantes, con una suspensión firme pero que absorbe muy bien las irregularidades del asfalto.
Cómodo y muy progresivo, el Ypsilon sale de la ciudad sin complejos
Al volante la dirección es rápida y ágil y aporta un tacto deportivo que agradecerán aquellos que recuerdan a los Lancia de los años 80 y 90. Un coche que sin ser barato sí aporta un punto de distinción que es de agradecer en una época en la que hay demasiados coches iguales.