Leonardo Llorente
Leonardo Llorente (1932-2025)
De la madrileña Casa de Campo a Puerto Banús
Llegó a Marbella en la primavera de 1966, enviado por el Ministerio de Trabajo, y se convirtió en uno de los artífices del desarrollo turístico de la Costa del Sol
Leonardo Llorente Esteban
Responsable de desarrollo turístico
A esta última ciudad había llegado en 1966 para dirigir el Hotel Escuela San Nicolás. Allí se quedó el resto de su vida, promocionando desde diversos cargos Marbella y la Costa del Sol como destino turístico.
Leonardo Llorente Esteban era un funcionario del Estado, especializado en Formación Profesional, que prestaba sus servicios en la escuela gestionada por el Ministerio de Trabajo en la Casa de Campo de Madrid. Ese era su bagaje cuando en la primavera de 1966 fue destinado a Marbella para poner el recién creado Hotel Escuela San Nicolás en pleno inicio de la transformación de la Costa del Sol como destino turístico de masas.
El Ministerio de Trabajo, cuyo titular entonces era Jesús Romeo Gorría, atendía, de esa manera, una petición del párroco de Marbella, el padre Rodrigo Bocanegra, deseoso de formar a personas capaces de enfrentarse al desafío planteado por la incipiente industria. Llorente aceptó el reto y empezó a formar a jóvenes procedentes, en muchos casos, de la serranía de Ronda. Posteriormente, el San Nicolás, sin cambiar de ubicación —hoy sigue en la Avenida Severo Ochoa— cambió su nombre por el de Hotel Escuela Bellamar. El prestigio alcanzado por ese centro de formación ya era lo suficiente sólido como para que Conrad Hilton, presente en Marbella para inaugurar un hotel de su cadena, encontrarse tiempo para visitar las instalaciones dirigidas por Llorente.
En 1968, Llorente participó en una iniciativa que resultaría crucial para la visibilización internacional de Marbella: la conocida como la «embajada volante marbellí»: según recuerda La Tribuna Hoy, «a bordo de uno de aquellos primitivos bimotores Conver de la Sabena [la compañía aérea belga] recorrieron algunas de las principales ciudades europeas promocionando con el flamenco de Ana María, los atractivos» de la capital de la Costa del Sol. Llorente ya era una personalidad en Marbella y, sin olvidarse de sus obligaciones allí, también se comprometió con el desarrollo turístico de otras localidades de la zona: Estepona es una de ellas. Mas la culminación de su carrera llegó cuando fue propuesto para ocupar el cargo de director de Puerto Banús, cuyos destinos rigió desde 1980 hasta 2014, según indican a El Debate desde el famoso complejo deportivo y turístico.