Javier Lambán (1957-2025)
Un socialista con voz crítica y acento aragonés que nunca simpatizó con Pedro Sánchez
Tan congruente en su manera de entender el PSOE y España como feroz censor a las decisiones del presidente del Gobierno, al que afeó siempre que pudo sus cesiones al nacionalismo
Javier Lambán
Senador y Presidente del Gobierno de Aragón
Político español, presidente de la Diputación de Zaragoza, del Gobierno de Aragón entre 2015 y 2023 y senador autonómico
La trayectoria política de Javier Lambán está sellada por la coherencia en su manera de entender el PSOE y España desde un constitucionalismo con acento aragonés. Una congruencia que expresó con sus palabras y sus acciones. Nunca conectó con Pedro Sánchez. A este zaragozano nacido hace 67 años en Ejea de los Caballeros, licenciado en Historia Contemporánea, el actual presidente del Gobierno le parecía no solo malo para su partido sino también para su país.
Por ello, desde su posición de barón territorial en el frente aragonés, defendió la candidatura de Susana Díaz, por entonces presidenta de la Junta, para evitar la llegada de Sánchez a la secretaría general. Fueron varios los elogios que prodigó en público a «la trianera tocada por los dioses del socialismo y la política» cuando la andaluza aún se lo pensaba. Pero Lambán, al contrario que otros muchos oportunistas, no trató de cambiar de bando cuando comprobó que se había subido aquellos días al caballo perdedor. Sánchez se hizo con el poder en Ferraz primero y la Moncloa después y con ello, otros tantos que habían mostrado su apoyo a Díaz, pasaron a engrosar las filas de sus aduladores. No fue su caso, pues siguió confrontando con su compañero de partido cuando consideró que perjudicaba a los intereses de Aragón y España.
Sin buscar con sus críticas una proyección nacional como Emiliano García-Page, Lambán formó con el presidente castellano-manchego una alianza en el seno del PSOE de denuncia a la gestión de Sánchez. La excesiva querencia de este a pactar con el nacionalismo, que detestaba, y la irremediable consecuencia de que el separatismo marcara la agenda de la gobernabilidad encontraron en él una rotunda oposición, lo que le granjeó la hostilidad del aparato que ahora movía los hilos en el partido e intentaba hacer lo propio con los del país.
Hombre culto, trabajador y apasionado de la función pública, según sus colaboradores cercanos, anunciaría en 2021 que padecía un cáncer de colon que, fiel a sus ideas y sus valores, decidió atacar desde la sanidad pública. Su delicada situación personal no le hizo desfallecer, acostumbrado como estaba a la brega y a vivir en el alambre durante su trayectoria política. Lo había demostrado en 2015, cuando pudo convertirse en presidente tras un pacto inédito conformado por un cuatripartito: PSOE, Chunta Aragonesista, Partido Aragonés y Podemos. A pesar de esa aparente inestabilidad con la que nacía su Ejecutivo, supo revalidar su mandato como fuerza más votada cuatro años después. En 2023, y ya sufriendo la enfermedad que le causaría la muerte dos años después, aún quiso optar a un tercer mandato, pero el pacto de PP y Vox lo evitó. Elegido senador por designación autonómica, confrontó con su propio partido desde su bancada en la Cámara Alta, hasta que, en un nuevo ejercicio de coherencia y responsabilidad, como él entendía que debía ser, prefirió renunciar a su escaño tras haber criticado la la ley de amnistía y de la financiación autonómica.